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El director del Consejo Nacional de Cinematografía, Juan Martín Cueva, hace una lectura sobre el momento que atraviesa el cine ecuatoriano en su día nacional.

¿Ya se puede hablar de rasgos de identidad del cine ecuatoriano?

Me da un poco de miedo la palabra identidad, sobre todo cuando se la emplea en singular. Cabe hablar de identidades de la sociedad ecuatoriana y no se trata de exigir que una película represente a toda una sociedad, un país. El cine es una forma de expresión artística, además de ser una producción industrial. Cuando me dicen que con el cine ecuatoriano se forja una identidad nacional le pongo un poquito de reparos a esa afirmación, creo que es un tema a debatirse, la producción nacional ha logrado consolidar una multiplicidad de voces.

Manabí es la provincia que más cine ha producido. Los manabitas han impuesto la ola del cine subterráneo, ¿qué ha pasado con el apoyo para ellos?

Cuando uno incide desde el Estado con la distribución de fondos públicos, en proyectos de producción cinematográfica, necesariamente está exigiendo que de alguna manera el sector que accede a esos fondos tenga un proceso de formalización. El proyecto debe ser presentado en una convocatoria que tiene sus reglas, plazos y montos. Ese cine popular es importante, es interesante, pero hay que reformular las políticas de fomento.

¿Qué tanto ha influido, en el repunte de cine nacional, la gente que ha salido del país para estudiar cinematografía?

Es difícil medir esas cosas, todo se ha dado simultáneamente en casi una década de transformación total del cine en Ecuador. El aporte, de toda una generación de cineastas jóvenes vino de un proceso de diversificación. Hay gente que ha ido estudiar Sonido, Dirección de arte, Fotografía… todos los oficios que necesita el cine. Desde el principio de los 90 empezó a regresar la gente que estudió en Cuba, México, España y Estados Unidos…

¿Con qué criterio se entregan ahora los fondos del cine?

Hay un serio problema que es transversal, y es que los recursos son bastante limitados y las ambiciones muy amplias, diversas e imposibles de satisfacer en una sola convocatoria. Lo que se apuntó en un inicio es a fortalecer la producción propiamente dicha, pero creo que ahora hay que apuntarle a la distribución de esos proyectos cinematográficos.

La frase:

"La producción nacional ha logrado consolidar una multiplicidad de voces".

Martín Cueva

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