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Interpretar a tipos duros es el fuerte de Dustin Hoffman. Ganador en dos ocasiones del Oscar, el actor causó furor con "Rain Man", despertó compasión como timador de poca monta en "Midnight Cowboy" y cambió de sexo en "Tootsie".

La búsqueda de desafíos también forma parte de la vida real del celebrado californiano que el miércoles cumplirá 75 años. Para los intérpretes entrados en años apenas hay papeles de calado, se lamentaba el actor, quien por ahora sigue aplazando la jubilación.

"No me gusta envejecer tan rápido, pero me gusta cumplir bien los años", dijo hace un tiempo. Como los estudios de Hollywood ya no le llaman tanto como a otros colegas también maduros, Hoffman hace televisión. En la prestigiosa serie "Luck" del canal de pago HBO se mete en la piel de un gánster acompañado de, entre otros, Nick Nolte, y bajo la dirección de Michael Mann.

Hoffman sale de la cárcel y regresa al mundo de las apuestas mientras planea vengarse de los que le llevaron a pasar años entre rejas. Pero desde el principio "Luck" tuvo mala suerte. En 2010 y 2011 dos caballos irrumpieron en el escenario y tuvieron que ser sacrificados. Tras la muerte de un tercer caballo en marzo, HBO suspendió la serie y envió a los actores a casa.

Desde su gran debut en la sátira "The Graduate" (1967), esta hombre bajo y delgado, de sonrisa tímida, ha estado estrenando casi cada año una o dos películas. Y eso que al principio la actuación fue sólo una salida de emergencia para él. Había fracasado su intento de seguir estudiante y no quería ir al Ejército. Un amigo le recomendó los escenarios y se inscribió en el Playhouse College de Pasadena.

Acabó convirtiéndose en un actor de personajes carismáticos, recibiendo homenajes y en su vitrina lucen dos Oscar, cinco Golden Globes, así como un rosario de premios.

Recibió críticas entusiastas en 1976 con "Marathon Mann" o la película sobre el caso Watergate "All the President's Men", en la que él y Robert Redford encarnan a dos periodistas del "Washington Post" que destapan un escándalo que salpica al presidente Richard Nixon. A Hoffman su primer Oscar le llegó en 1979, como padre que cría en solitario a su hijo en el drama sobre el divorcio "Kramer Vs. Kramer". El segundo lo recogió en 1988 por su papel protagonista en "Rain Man", de Berry Levinson.

Para preparar al autista que interpreta en ese drama, Hoffman pasó todo un año recorriendo clínicas psiquiátricas. Su compañero de reparto Tom Cruise elogió más tarde su "curiosidad infinita". Hoffman tan sólo se pone delante de la cámara tras razonar "la verdad absoluta de la persona que retrata", dijo Cruise en 1997 durante la entrega de los Globos de Oro. Todavía no había cumplido los 60 y ya fue distinguido por toda su carrera con el Cecil B. DeMille. En Hollywood tiene fama de perfeccionista, pero también de testarudo.

El director Sydney Pollack suspiró aliviado al recibir el Oscar por "Tootsie" y dijo: "Cambiaría de inmediato el Oscar si me devuelven los nueve meses que he pasado con Dustin haciendo la película". El propio actor, hijo de padres judíos procedentes de Rumanía, reconoció en declaraciones al diario "Park Avenue" que tenía mucho miedo de no dar la talla para el papel. "Cuando era joven fracasaba en todo. Apenas conseguía aprobar en la escuela. En mi familia me consideraban un fracasado".

Y agregó: "Hasta que tuve 31 años viví bajo el umbral (estadounidense) de la pobreza". Hoffman siempre mantuvo cierta distancia con el mundo de Hollywood. En cierta ocasión despotricó: los Oscar son "obscenos, sucios y no mejor que un concurso de belleza". A nivel privado, el actor es una persona muy apegada a su familia. "Entre nosotros no pasa un día en el que no nos abracemos de forma cariñosa". Casado desde hace 30 años en segundas nupcias con la abogada Lisa Gottsegen, la pareja tiene cuatro hijos. Hoffman tiene además dos hijas de su primer matrimonio.

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