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La escenografía fue el aporte necesario para ofrecer un espectáculo muy colorido, sin dejar de lado el ritmo que popularizó Vives desde que sacó al mercado los 'Clásicos de la Provincia'. Dejó bien claro su orgullo por las raíces del valle colombiano con una producción audiovisual que mostraba los más verdes paisajes de Colombia al abrir el concierto.

La iluminación diseñada con formas tribales en el escenario dio la sensación de que Carlos Vives estaba cantando en medio de la selva. En medio de esto, los videos con imágenes de compatriotas colombianos dedicados a las artes, deportistas condecorados y personajes que promulgan la paz en el mundo fueron el acompañamiento para transmitir un mensaje de unión, patriotismo, igualdad y paz.

La puesta en escena, la energía de los músicos y la buena vibra del cantante dieron como resultado un show colorido y alegre… un éxito bailable. El repertorio tuvo algunos clásicos como La hamaca grande, Pa’ Maite, Matilde Lina, Déjame entrar y Fruta fresca; temas que conjugó con sus últimos éxitos: Como le gusta a tu cuerpo, Bailar contigo y Volví a nacer. Eso sí, faltaron temas que los conocedores extrañaron como La celosa o Jaime Molina.

El gesto de la noche ocurrió cuando una fanática le regaló una camiseta de la selección del Ecuador, que el cantante agradeció –aclarando que no había confundido la prenda con la del equipo de su país- y deseándole al Ecuador un cupo para Brasil 2014. Se preguntó si la camiseta le quedaría (era talla ‘S’) y riendo con el público entonó Volví a nacer.

Al final de la presentación, papeles de colores volaron por el techo del Coliseo Rumiñahui. En medio de cañones de humo, el artista colombiano besó la camiseta que le habían regalado, se despidió y abandonó el escenario. A pesar de que el público le pidió mas canciones, Carlos Vives no regresó al escenario.

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