1 de junio de 2016 14:24

Warriors-Cavaliers, Curry-LeBron: la revancha que esperaba la NBA 

El jugador Stephen Curry de Golden State Warriors celebra en el triunfo de su equipo ante Oklahoma City Thunder de la NBA. Foto: John G. Mabanglo/ EFE

El jugador Stephen Curry de Golden State Warriors celebra en el triunfo de su equipo ante Oklahoma City Thunder de la NBA. Foto: John G. Mabanglo/ EFE

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Agencia DPA

Stephen Curry contra LeBron James, los Golden State Warriors ante los Cleveland Cavaliers: las finales de la NBA comenzarán el jueves 2 de junio del 2016 con el duelo que todos esperaban ver al inicio de la temporada, una revancha del año pasado aunque bajo circunstancias bien diferentes.

Un año atrás, los Warriors conquistaron el anillo de campeón ante unos Cavaliers disminuidos por las lesiones de Kevin Love y Kyrie Irving. El jueves, cuando la serie comience en el campo de los defensores del título en Oakland, California, Love e Irving estarán en plenas condiciones para ayudar a James a conquistar el primer título en la historia de los Cavaliers.

Los problemas físicos están esta vez del lado de los Warriors, que llegan a la final con mucho más sufrimiento del esperado en los playoffs tras completar la mejor temporada regular de la historia de la Liga, con 73 victorias y solo nueve derrotas.

El equipo de Curry, que se perdió seis partidos de la postemporada por diversas lesiones, estuvo a un paso de la eliminación en las finales de la Conferencia Oeste ante los Oklahoma City Thunder. Sin embargo, lograron una espectacular remontada tras verse 3-1 abajo, lo que supone también un enorme impulso anímico.

LeBron James, número 23 de los Cleveland Cavaliers, lleva la pelota  en el triunfo ante los Toronto Raptors. Foto:  Mark Blinch/ AFP

LeBron James (der.),  de los Cleveland Cavaliers, lleva la pelota en el triunfo ante los Toronto Raptors. Foto: Mark Blinch/ AFP


Pero apenas dos días después de la gesta, los Warriors deberán volver a salir a la cancha ante unos Cavaliers que llegan más descansados tras batir 4-2 a Toronto. El equipo de James está disputando unos excelentes playoffs y sus únicos dos traspiés fueron precisamente ante los Raptors. "Es definitivamente una sensación diferente", comentó James en vísperas de la final.

"Había mucho en mi cabeza sabiendo que Kev (Love) estaba fuera por el resto de la temporada y que Ky (Irving) estaba sufriendo con las lesiones desde la primera ronda. Pero teniendo a los muchachos en plena forma ahora y con el modo en que me estoy sintiendo en lo personal creo que puedo apreciar de otra forma este momento".

El astro de los Cavaliers se encuentra por sexta vez consecutiva en la final de la Liga norteamericana de baloncesto. Cuatro fueron con Miami, donde fue campeón en 2012 y 2013, y las últimas dos con Cleveland, el equipo al que regresó para guiar al anillo.

Pese a todo, el favorito parece seguir siendo Golden State, un equipo que batió todos los récords en la temporada regular y que en los playoffs dio una enorme muestra de carácter al remontar su serie ante los Thunder. "Hace unos días estábamos 3-1 abajo y todo el mundo pensaba que descarrilábamos", dijo Curry.

"Pero en nuestro vestuario estábamos positivos: 'Arreglémoslo, busquemos el modo de meternos otra vez en la serie y a ver qué pasa'. En los últimos tres partidos pensamos de ese modo". Lo mismo señaló el alero Draymond Green: "Nadie vio nunca un equipo con 73 victorias perdiendo 3-1. Nadie tuvo ninguna duda de que podíamos arreglarlo".

Debido a las lesiones en el tobillo, el codo y la rodilla, Curry se perdió seis encuentros en la fase decisiva. Sin embargo, en el final de la serie ante Oklahoma demostró que tiene la maquinaria otra vez aceitada. "Steph tuvo un playoff complicado con su lesión de rodilla. Pero este séptimo partido demuestra lo que es él", advirtió su entrenador, Steve Kerr. "Pienso que en los últimos partidos se ha sentido al fin bien físicamente". Curry, MVP de la NBA las últimas dos temporadas, promedió 32,7 puntos, 7,7 asistencias y 7,3 rebotes en los últimos tres partidos ante Oklahoma. En el decisivo séptimo juego brilló especialmente con 36 puntos. James está promediando apenas 24,6 puntos en la postemporada, en parte debido a la gran compañía que encontró en Irving y Love.

Irving tiene una media de 24,3 en los playoffs y Love 17,3 puntos con 9,6 rebotes. Los 37,9 minutos de promedio que ha jugado James hasta ahora en los playoffs son los más bajos de su carrera, señal de que llega con el tanque lleno de gasolina a la final.

Curry, que al igual que James nació en Akron, estado de Ohio, tampoco puede quejarse de sus laderos. Su "splash brother" Klay Thompson dio la cara ante su ausencia y James no dudó en calificar a ambos como "posiblemente los mejores lanzadores que haya tenido el baloncesto". Los Warriors también cuentan con la carta de Andre Iguodala, MVP de la última final. Su inclusión entonces como titular a partir del cuarto partido resultó la jugada maestra de Kerr que volteó la serie. El reencuentro de ambos equipos en la final ha generado una gran expectativa y la NBA ya se frota las manos, siempre atenta al negocio. Casi 16 millones de personas vieron por 'TN' el último partido entre los Warriors y los Thunder, récord en la historia de la emisora de cable. Y la situación en la final promete ser mejor. "Este es exactamente el partido que yo quería ver. Una revancha entre dos equipos sanos", resumió el mítico Magic Johnson. 

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