4 de September de 2013 00:04

La voz de Federer se apaga en los mejores conciertos

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La "autodestrucción", la falta de confianza, los 32 años, el cambio de raqueta, el número siete en el escalafón, el peor año en una década.

Roger Federer no se resigna y no deja de intentar mantenerse en la élite, pero su cuerpo y su mente cada día responden peor.

"Hay que estar ciego para ver que las bolas de break las jugaba mal. No estaba con la confianza para hacerlas". La frase es del español Tommy Robredo, el jugador que despidió al suizo del Abierto de Estados Unidos en los octavos de final en tres sets.

Ganador de 17 Grand Slam, Federer atraviesa el peor momento de su carrera: solo ganó un título en el 2013 (Halle), en los últimos 12 meses bajó del primero al séptimo lugar en el escalafón y completó su curso más frustrante en los grandes, torneos que dominó en la última década.

Después de caer en la segunda ronda en el césped de Wimbledon, el suizo decidió cambiar de raqueta a mitad de temporada.

Pero de nada le sirvió, porque poco tiempo después regresó a la misma de siempre. Talvez el problema no sea la raqueta, sino las piernas y la mente.

"Ver a Federer este verano es como escuchar a un cantante de ópera que ya no puede representar las notas más altas", analizó el New York Times.

El suizo, que reiteró durante la semana que siente aún una inmensa pasión por el tenis, abandonó Nueva York por la puerta de atrás, sin mostrar pelea con Robredo y con su peor actuación en la 'Gran Manzana' en 10 años.

Desde el 2003, Federer jugó todos los años al menos una final de un Grand Slam. No así en el 2013, un curso en el que los datos revelan lo que muchos aficionados no quieren imaginar. Desde enero, el exnúmero uno perdió 12 partidos, los mismos que en todo el 2012, 2011 y 2009 y uno menos que en el 2010. Y ganó apenas 35.

Aún tiene tres meses para intentar acercarse a la barrera de los 60, cifra de la que no bajó desde que llegó a la élite.

Los jugadores del circuito insisten en que si alguien puede volver a lo más alto es Federer, para muchos el mejor tenista de la historia. Él también lo quiere creer.

"Tengo que volver a trabajar y volver más fuerte, olvidarme de esta derrota tan rápido como pueda porque no es como quiero jugar. Quiero hacerlo mejor. Sé que puedo. En las últimas semanas demostré que el nivel está ahí", señaló después de admitir una "autodestrucción" contra Robredo.

"Siempre hay algo que te hace mirar hacia adelante", añadió el tenista suizo que no integrará el equipo de Copa Davis que jugará el repechaje con Ecuador por la permanencia en el Grupo Mundial del torneo.

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