2 de mayo de 2016 00:00

Victor Guamán: ‘El deportista de élite convive con la presión’

DAVID PAREDES/ EL COMERCIO

El profesional es psicólogo del club Independiente del Valle. Foto: David Paredes/EL COMERCIO 

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Redacción Deportes  (D)

En Independiente viven juveniles que nacieron en las zonas afectadas del terremoto. ¿Cómo procesaron ese desastre natural?
Los juveniles pasaron por la preocupación, el miedo y la negación. Preocupación porque era algo que surgió de forma imprevista. Miedo por la magnitud del evento. Y negación como un mecanismo de defensa. Incluso, hubo una etapa en la que se minimizó el hecho.


¿Todos reaccionaron de esa misma forma?
Algunos bromearon tras el terremoto. Fueron a reposar y, al otro día, al conocer las noticias, preguntaron por sus familiares. Entonces, vino el pensamiento fantasioso. Se preocuparon porque desconocían el estado de sus familiares y no podían comunicarse con ellos.

¿Por qué surge ese estado de negación tras una tragedia como un terremoto?
Porque nuestro cerebro no está preparado para estos acontecimientos. La negación es un mecanismo de defensa ante cualquier situación catastrófica. Por ejemplo, cuando se termina una relación sentimental, siempre hay la esperanza de la reconciliación. Pero pasa el tiempo y las personas se dan cuenta de que esa relación no volverá.

Luego de la negación ¿viene la presión?
El deportista de élite convive con la presión. Tiene presiones generadas por él mismo y por su cuerpo técnico. Él se impone esas sobrecargas para alcanzar el tope del rendimiento.

Un ejemplo es Jefferson Pérez. Él se ponía cargas y sobrepasaba los límites de su capacidad. Pero lo hacía porque tenía su equipo. Contaba con médicos, nutricionistas, psicólogos y fisioterapeutas. Podía imponerse exigencias porque tenía control y ayuda. Pero si un deportista lo hace solo puede sufrir tensiones, más aún luego de una catástrofe.

¿Qué tipo de tensiones?
El deportista puede sufrir sobrecargas musculares. En ocasiones, se excede en el ejercicio para desahogarse por un problema. Entonces, vienen los desgarros musculares. A nivel psicológico, puede sufrir estrés, ansiedad o depresión.

Futbolistas extranjeros en Manabí dejaron el país porque dijeron que no podían convivir con las tensiones de la tragedia. ¿Cómo entender su reacción?
Ellos vivieron de cerca el terremoto. Vieron la destrucción, sintieron el miedo, el temor y la muerte. Tuvieron una sobrecarga tensional. Pero también pensaron en sus familiares y dejaron el país. Es una reacción normal.

¿Los temores ante una tragedia persisten, pese al paso del tiempo?
Freud decía que las experiencias traumáticas salen a flote en otra etapa de la vida. Si un deportista de élite se somete a alta presión podría responder con agresión en la actividad deportiva. Los sobrevivientes de guerra agredían a sus mujeres. Luego de la erupción del Guagua Pichincha, algunas personas también se quedaron con traumas.

¿Un deportista de élite necesita apoyo psicológico constante?
El jugador no es una máquina. Es un ser humano. Ahora, el fútbol se lo juega con la cabeza. Antes, se decía que bastaba con que corriera mucho y tuviera un buen físico. Pero se necesita la fortaleza física y mental.

¿El entrenador debe cumplir tareas psicológicas?
Muchos quieren ser motivadores, psicólogos, scouts al mismo tiempo. Pero en el club siempre debería haber un especialista en salud mental. Debería formar parte del equipo y es lo importante.

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