24 de mayo de 2016 18:29

Víctor Estrella, ganador del ATP en Quito, hace historia en Roland Garros 

Víctor Estrella en el Ecuador Open Quito ATP 250, en el Club Jacarandá,  donde ganó en 2015 y 2016. Foto:  Julio Estrella / EL COMERCIO

Víctor Estrella en el Ecuador Open Quito ATP 250, en el Club Jacarandá, donde ganó en 2015 y 2016. Foto: Julio Estrella / EL COMERCIO

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Agencia DPA

Aunque este año cumplirá 36 años, el dominicano Víctor Estrella Burgos no quiere saber nada de retirarse, y menos después de marcar hoy, 24 de mayo del 2016,  otro hito en su increíble historia: la primera victoria de un tenista de su país en Roland Garros.

El caribeño se impuso por 7-5, 6-4 y 6-3 al ucraniano Ilya Marchenko y se enfrentará en el siguiente partido al español Feliciano López, al que ha ganado en las dos ocasiones anteriores en las que se han enfrentado, incluida la final del ATP en Quito. 

En un día frío en París, Estrella Burgos cerró su partido en dos horas y 26 minutos en la cancha 13, una de las de menos importancia en el club de tenis enclavado en el Bois de Boulogne de París. Número 87 del mundo, el dominicano solo había ganado hasta ahora tres partidos en torneos de Grand Slam, uno en Wimbledon y dos en el US Open, donde llegó hasta tercera ronda en 2014.

Pero eso ya era historia grande en el deporte de su país, donde todo gira en torno al béisbol y nadie había ganado antes en un grande.

Estrella Burgos es uno de los jugadores más mayores del circuito, junto a hombres como el croata Ivo Karlovic o el checo Radek Stepanek, ambos de 37 años. Lo que los diferencia, sin embargo, es que los mejores éxitos del dominicano han llegado precisamente cuando ya había superado en varios años la treintena. "Yo empecé tarde a jugar. Empecé a los 26 años como profesional", explicó. "Mi explosión ha sido tardía por la edad en la que empecé a jugar".

Físicamente, sin embargo, el dominicano se siente en plena forma. "Con muchas ganas de seguir mejorando", aseguró. "Todavía no pasa por mi cabeza retirarme, tengo muchas ganas de seguir compitiendo". "La clave está ahí. Muchos jugadores jóvenes saben que cuando juegan contra mí en condiciones de calor, por ejemplo, yo aguanto bastante. Saben que mi físico es una parte esencial en mi juego". "Ivo puede jugar sin moverse mucho, pero yo, que soy bajo de estatura, necesito correr como una gallina, y por eso me preparo día a día", señaló.


Una victoria más en Roland Garros, además, le aseguraría prácticamente la presencia en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Por eso el duelo ante López, 23 del mundo, es especial: "Ganar me aseguraría el pase por mérito propio. Puedo pedir una 'wild card' para los olímpicos, pero tendría mejor sabor si entro por ranking".

Estrella Burgos quiere que la suya sea considerada una "historia de superación" y lo cierto es que tiene los ingredientes para un guión de película. Estrella estuvo casi cinco años fuera del profesionalismo, dedicado a dar clases de tenis o entrenar jugadores en su país. Luego, hasta los 33 años, pasó inadvertido en el circuito, en el que combinaba algunas incursiones en challengers, futures y la representación permanente de su país en la Copa Davis.

Hasta que un día de 2012 se cruzó en el challenger ecuatoriano de Salinas con Matías Rizzo, un preparador físico argentino con el que trabó amistad. Juntos se pusieron como meta que el dominicano entrara entre los cien primeros y lo consiguieron.

Ahora, el objetivo es avanzar a la tercera ronda de Roland Garros. Después, disputar los Juegos. El retiro queda lejos. 

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