14 de May de 2010 00:00

Veinte karatecas juveniles ayudan en la logística del torneo

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Redacción Deportes

Darwin Jácome, de 18 años, es un apasionado del karate. Conoce a los mejores deportistas del Panamericano. “Mire, allá está Antonio Díaz, esa es Eimi Kurita, él es Marcelo Abril”, dice emocionado mientras pasan los karatecas. Jácome es delgado y usa anteojos con marco azul. Él practica desde hace seis años en la Concentración Deportiva de Pichincha (CDP) y junto con otros 19 karatecas está encargado de ayudar en las labores logísticas del torneo: fotocopian los documentos para los jueces, ayudan a los deportistas con sus acreditaciones y están pendientes para solucionar los imprevistos.Jácome, por ejemplo, tiene que cuidar el sector asignado a la prensa. Su labor es evitar que cualquier persona extraña ingrese a la carpa colocada en el sector norte del Rumiñahui. Además, brinda información sobre los karatecas internacionales que participan en el Panamericano Sénior. Miguel Ángel Pavón y Katy Serrano, de la Asociación Provincial de Karate, coordinaron las actividades del grupo. “Se decidió contar con los muchachos que se entrenan con nosotros porque esta es su fiesta y deben colaborar gustosos”, dice Pavón, a quien todos llaman ‘el Licen’.El grupo se comunica a través de radios. “En el camerino norte se necesita papel higiénico”, solicitaba Daniel Mora, de 21 años, a través del aparato. El karateca se entrena desde los 6 años y cuenta que la parte dura del trabajo del Panamericano empezó el pasado lunes, con la llegada de las delegaciones. Él se considera un apasionado del karate y no oculta su deseo de integrar en los próximos años, el equipo sénior de Ecuador. Los jóvenes también colaboraron con los árbitros. El pasado martes -según relata Gabriela Zurita- tuvieron que protagonizar combates, en un taller realizado con los réferis. “Nosotros peleábamos y ellos se ponían de acuerdo en cómo juzgar determinadas faltas y golpes”. Las jornadas de trabajo para el Panamericano han sido extensas. A las 07:00, tienen que estar en el coliseo y las jornadas se han extendido hasta las 21:00. Ellos han tenido que faltar una semana a clases. Previamente, la CDP envió solicitudes a los colegios de los menores solicitándoles el permiso.

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