23 de noviembre de 2015 19:48

Valeria Echever: una karateka que no olvida sus orígenes

Valeria Echever, ganadora del oro en karate en los Juegos Panamericanos de Toronto, habla con EL COMERCIO sobre aspectos personales de su vida. Foto: Carlos Augusto Rojas/EL COMERCIO

Valeria Echever, ganadora del oro en karate en los Juegos Panamericanos de Toronto, habla con EL COMERCIO sobre aspectos personales de su vida. Foto: Carlos Augusto Rojas/EL COMERCIO

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Carlos Augusto Rojas

La karateka Valeria Echever, medallista de oro de Juegos Panamericanos, casi no se pinta las uñas pero cuida con especial atención su larga cabellera. Prefiere las películas de terror, los mariscos, apenas si cocina y da testimonio del amor a primera vista a sus 22 años.

La guapa deportista que se entrena en Quito, con la selección nacional, creció en el suburbio guayaquileño donde hasta ahora juega fútbol en las calles. Aquí doce respuestas para conocer mejor a la karateka que aspira convertirse, algún día, en presentadora de noticias.

Valeria Echever en el gimnasio de karate de Concentración Deportiva de Pichincha. Foto: Carlos A. Rojas / EL COMECIO

Valeria Echever en el gimnasio de karate de Concentración Deportiva de Pichincha. Foto: Carlos A. Rojas / EL COMECIO

¿Qué queda de la niñez?
La humildad, la sencillez y lo extrovertida que soy cuando llego a conocer a las personas. Soy seria. Cuando camino por las calles voy seria para que nadie me moleste, pero cuando entro en confianza soy molestosa, chistosa. En el colegio (28 de Mayo de Guayaquil), era la payasa del curso. No he cambiado, sigo siendo la misma niña que vivía en el suburbio guayaquileño.


¿Cómo era la vida ahí?
Yo vengo del suburbio de Guayaquil, de la 42 y la E. Eso no ha cambiado para nada. Es un barrio humilde, en el que mi vida era la escuela, hacer deberes y el deporte. Mi abuela vive ahí, mis padres viven ahí y siempre que voy la gente me saluda, me felicita por mis medallas. Siempre que llego, el domingo es el peloteo. Se cierran las calles y los chicos del barrio juegan fútbol. Yo también juego, soy bien machona (se ríe).


¿Hubiera practicado otro deporte?
La gimnasia rítmica. De hecho lo practiqué dos años, como a los 12, pero se me cruzaba con mis competencias de karate (empezó a los cinco). Eso contribuyó para mi elasticidad. Como pasatiempo me gusta también el fútbol y soy delantera. Tengo un equipo con las primas de mi novio.


¿Cómo lo conoció?
En realidad fue en una discoteca. Yo ya no quería bailar, estaba cansada, hasta que lo vi. Fue amor a primera vista, nos impactamos, me pidió el teléfono, luego fuimos al cine… fue increíble. Jamás hubiera imaginado encontrar el amor en una discoteca. De eso, hace cuatro años y nos va bien. Él me apoya en el deporte, entiende cuando viajo por mucho tiempo.


¿Lo más complicado de esos largos viajes?
En entrenamientos o competencias, lo más difícil es estar alejada de la familia. De por sí ya estoy alejada porque vivo en Quito y mi familia en Guayaquil. En los viajes también sufro por la comida. Soy adicta a la sazón ecuatoriana.


¿Sus platos predilectos?
El hornado, el arroz con menestra, el cebiche, el encebollado. Me doy gustos los fines de semana porque de lunes a viernes hay que cuidarse con la dieta. Pero, entre todos, mi plato preferido sigue siendo el caldo de salchicha que hace mi abuelita.


¿Cocina?
No mucho, pero a mi manera me defiendo. Lo que mejor me sale es el arroz con seco de pollo. Me gustaba tanto el que hacía mi mamá que me pegaba a ella para ver cómo cocinaba. Me sale bien, pero no tanto como el de ella.


¿El cine?
Con el novio, a veces con los amigos. Me gustan las de acción, como Búsqueda Implacable, las películas de Jason Statham (El Transportador, Los Indestructibles). Me gustan por la acción, por lo que están relacionadas a las artes marciales, pero no me gustan las de Bruce Lee. No sé, pero no me agradan esas películas. También prefiero las de terror. Una muy buena que vi últimamente es Cumbre Escarlata.


¿Es usted la chica guapa del karate?
No soy la única (se ríe). Mis compañeras Jacqueline Factos, Priscila Lazo también son guapas. Tenemos un buen equipo de guapas en el karate (vuelve a reír). En los viajes, pocas veces me han pedido fotos y me han dicho que soy bonita. Soy tímida y pongo mi distancia. Me gusta el perfil bajo.


¿Es vanidosa?
No, no me considero así. Me dicen que parezco un niño porque no uso cartera, no me maquillo. Me arreglo solo por estar presentable, pero no me preocupo mucho de comprarme ropa o pintarme las uñas.


¿El cabello?
Bueno, eso sí me cuido bastante porque es la primera impresión. Además a mi novio le gusta bastante este color rubio. La primera vez que me pinté tenía 19 años. Una tía me convenció de hacerme rayitos y así empecé. Ahora soy un tanto adicta y voy cada mes al gabinete.


¿El futuro?
Ahora estudio Comunicación Social en la Universidad Internacional, que me brindó una beca después de ganar la medalla de oro en los Juegos Panamericanos. Quiero continuar mis entrenamientos, mis estudios, y más adelante me llama la atención ser presentadora de noticias. Eso me llama la atención, pero por ahora entrenar y estudiar.

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