15 de April de 2013 00:03

Su trabajo los unió a los futbolistas

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El 2 de junio del 2008, Liga sorprendió a América al ganar la Copa Libertadores con una figura decisiva: el golero José Francisco Cevallos atajó dos penales en la serie ante Fluminense y se convirtió en el héroe que toda historia deportiva necesita.

En su regreso triunfal al país, el actual Ministro de Deportes pidió permiso a la dirigencia alba y llevó la Copa a Guayaquil para que los hinchas la apreciaran. Cevallos aprovechó la visita para ver a su amigo, el doctor Ramón Barredo y llevarle un regalo especial.

'Pepe Pancho' fue al consultorio del prestigioso traumatólogo y entregó como ofrenda sus guantes de marca Reusch en un marco, con una fotografía suya de aquella final en la que se lo ve arrodillado y celebrando. La leyenda de la gráfica dice: "Dr. Barredo. Con mucho aprecio porque gracias a usted sigo haciendo lo que más me gusta: Jugar al fútbol". Al final de la dedicatoria aparece su autógrafo.

En abril del 2004, Cevallos se lesionó gravemente en su rodilla izquierda, defendiendo el arco de Barcelona en un clásico ante Emelec. Barredo le intervino quirúrgicamente. En la operación al jugador se le reconstruyó el tendón rotuliano. Estuvo seis meses fuera de las canchas en una recuperación larga y dolorosa, pero pudo volver con éxito a las canchas. Cuatro años más tarde, el golero vivió la gloria deportiva tras ganar la Copa Libertadores.

"Siempre trato de ser no solo un médico, sino un amigo. En el tratamiento, no los veo como futbolistas, sino como pacientes, como seres humanos. En el fútbol hay mucha presión y apuro para que los jugadores vuelvan a la cancha pronto. Pero yo creo que lo mejor es tener paciencia y recuperarlos de la mejor forma".

Barredo dice que, como el exguardameta, tiene muchos amigos en el fútbol ecuatoriano. Según sus cálculos, el galeno ha operado a 320 futbolistas. Muchos de ellos le han dejado como recuerdo y como agradecimiento por su labor sus camisetas de fútbol. Ahora el médico tiene una envidiable colección de 98 elásticas, que están en su residencia .

Conserva con cariño la camiseta que le dio el exdelantero de Liga y Barcelona, Mauricio Arguello en 1987 y la de Luis Antonio Valencia del Manchester United.

Pero los guantes de Cevallos son un recuerdo especial, según da fe Rossana Barredo, hija del galeno. "Cuando los recibió estaba muy contento. Es uno de los regalos del fútbol que más le gustan".

Como Barredo, el fútbol ecuatoriano tiene varios personajes, sobre todo en el área médica y de recuperación, que han sido claves para los jugadores por su labor y por la complicidad que han generado con ellos durante sus carreras.

LUNES DEPORTIVO decidió contar su historia y la de los fisioterapistas Luis Rojas y Sixto Curipoma, estos dos últimos valores fundamentales para la recuperación de futbolistas históricos como Ulises de la Cruz, Agustín Delgado y el actual referente de la Selección, Luis Antonio Valencia.

Recuperan el músculo, pero además motivan Luis Rojas sonríe con picardía y cuenta que tiene la fórmula para ganarse la confianza de los jugadores. "Aquí" (señala una de las salas de su centro médico) no los tratamos como jugadores, sino como pacientes. Nos ganamos su confianza, nos volvemos sus confesores, llegamos a conocer cosas de su vida que nadie sabe y los ayudamos a rehabilitarse".

La revelación se produce minutos después de que Walter Calderón, jugador de Deportivo Quito, salió de una de las salas de rehabilitación. 'Mamita' se recupera de un dolor en su tobillo izquierdo. Hace una semana, su compañero Edmundo Zura se le fue encima en un entrenamiento y todo el peso del cuerpo del delantero cayó sobre su hoy maltrecho tobillo.

El fisioterapista le colocó una venda conocida como tensoplast. Con destreza, Rojas fue envolviendo el vendaje que trajo el futbolista. "Hoy trota suave, dale tranquilo. Igual con este vendaje puedes bañarte y tranquilo que yo el domingo (ayer) sí voy a bajar al camerino, ahí te chequeo otra vez".

Rojas o 'Lucho' como le dicen sus amigos e incluso como consta en su delantal de trabajo lleva 26 años involucrado en el mundo de la fisioterapia de deportistas. Primero como asistente en la Concentración Deportiva de Pichincha, luego como parte del cuerpo médico de El Nacional (con el equipo criollo fue campeón en 1992 y 1996) y ahora con su consulta particular.

En su centro médico es común encontrarse con jugadores de fútbol que esperan su turno mezclados con sus otros clientes: oficinistas, profesores, jubilados o deportistas de fines de semana. El pasado miércoles, además de 'Mamita' Calderón, en el sitio estaban los futbolistas Federico Nieto y Álex Bolaños.

Mientras atendía al argentino Nieto, a quien le colocó una venda elástica, el profesional de la salud recordaba las anécdotas de su paso por el fútbol. Habla con cariño de Ernesto Guerra, el octogenario entrenador ecuatoriano, de Carlos Sevilla, de su pana Wellington Sánchez y de Jehovani Ibarra.

Pero una de las historias que más le apasiona ocurrió en el 2001, cuando Agustín Delgado decidió llevárselo a Southampton, Inglaterra para realizar un trabajo de recuperación por sus dolencias en la rodilla derecha.

El goleador ecuatoriano conocía al profesional por su paso en El Nacional. En Inglaterra, el equipo puso a disposición del Tin y de su asistente médico las instalaciones del equipo. Todas las mañanas, incluidos los sábados y domingos, Rojas trabajaba para recuperar al ariete."Además de los ejercicios, tenía que motivarlo, levantar su ánimo porque un jugador cuando no está en la cancha se angustia".

De esto también da fe, el exgoleador de Macará, Christian Botero, quien ahora es uno de los mejores amigos del fisioterapista.

Hace siete años, cuando Botero aún jugaba, el DT Carlos Sevilla le recomendó los servicios de 'Lucho'. El argentino tenía un problema de tobillo y empezó a hacer la rehabilitación. "Me recuperé en un par de días . Entonces empezamos a hacernos amigos".

El nexo entre ambos persiste. Cuando Botero inauguró su restaurante en Quito, Rojas actuó hasta como mesero. "Me tocó lavar hasta los platos. Es un amigo del fútbol a quien quiero mucho".

Cerca de la Selección y de sus estrellas Sicología, paciencia y motivación. La fórmula de Rojas también la repite Sixto Curipoma , el fisioterapista de la Selección.

El fisioterapista, nacido en Loja y criado desde pequeño en Joya de los Sachas, tiene una relación muy cercana con Luis Antonio Valencia y con Jefferson Montero, las dos joyas tricolores.

Con el 'Toño' la relación se remonta al 2007, cuando el entonces jugador del Wigan se lesionó su tobillo derecho. Las jornadas de rehabilitación empezaban muy en la mañana: con la ayuda de Galo Barreto, gerente de AFNA, Curipoma consiguió un permiso para usar de forma exclusiva la cancha del Atahualpa para que Valencia recuperara movilidad en su pierna adolorida.

Las imágenes de esas jornadas de trabajo, con la primera luz del día, aún emocionan al integrante del cuerpo médico de la Tricolor, que durante las jornadas de eliminatorias hace un trabajo continuo de seguimiento con los 'legionarios'. En el 2011, cuando Valencia se fracturó su tobillo derecho, Curipoma también tuvo una participación en la rehabilitación.

Por su buena relación con el astro tricolor, Curipoma pudo viajar a Manchester y conocer los lugares de trabajo del equipo de los 'Red Devils' . Pero esa no fue su primera experiencia en Europa. En el 2006 acompañó a Ulises de la Cruz en Birmingham , en su rehabilitación. Al exlateral también lo conoció en su paso por la Selección tricolor.

El fisioterapista dice que no se considera un amigo de los jugadores, pero sí un profesional que está dedicado completamente a su cuidado. "Ellos valoran mi trabajo".

Junto a los deportistas

El doctor Ramón Barredo recuerda que al futbolista que más le tocó atender en su trayectoria es a Byron Tenorio, exjugador de El Nacional y Barcelona. Cada final de temporada, el jugador se hacía una artroscopia, pues le extirparon los meniscos de la rodilla izquierda. "Era un gran jugador y mejor persona", dice el galeno guayaquileño.

Luis Rojas cuenta que Cléver Chalá siempre jugaba vendado con tensoplast para mantener firme el tobillo. Sin embargo, el díscolo exjugador de El Nacional lanzaba tras el entrenamiento el vendaje, cuando podía reutilizarse al menos en dos o más entrenamientos.

Los profesionales coinciden en que las lesiones más comunes en el fútbol ecuatoriano son las de rodilla: rotura de meniscos o de ligamentos. Luego siguen las conocidas como músculo tendinosas.

Curipoma cumple su segundo ciclo con la Selección. Antes estuvo en el Mundial de Alemania 2006 con Luis Fernando Suárez.

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