5 de junio de 2014 17:08

Puerta grande para la frescura del sevillano Daniel Luque

El diestro Daniel Luque sale por la puerta grande al finalizar el vigésimo octavo festejo de la Feria de San Isidro celebrado el 5 de junio en la Monumental de Las Ventas, Foto: EFE

El diestro Daniel Luque sale por la puerta grande al finalizar el vigésimo octavo festejo de la Feria de San Isidro celebrado el 5 de junio en la Monumental de Las Ventas, Foto: EFE

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EFE
Quito

El joven diestro sevillano Daniel Luque salió hoy, jueves 5 de junio a hombros por la Puerta Grande de Las Ventas después de cortar sendas orejas que premiaron una actuación marcada por la frescura y la inteligencia de planteamientos, ante sendos toros de una buena corrida de Puerto de San Lorenzo.

FICHA DE LA CORRIDA
Seis toros de Puerto de San Lorenzo (el 1º como sobrero), de buena presentación, con armónicas hechuras, bajos de alzada y sin gran aparato en las cabezas.

Salvo el sobrero, todos ofrecieron opciones de triunfo en el último tercio, destacando tercero y quinto. Juan José Padilla: pinchazo, media estocada y descabello (silencio); pinchazo, pinchazo hondo caído y estocada (silencio).

El Cid: dos pinchazos y estocada atravesada (silencio); estocada desprendida y cuatro descabellos (silencio tras aviso). Daniel

Luque: media estocada desprendida y descabello (oreja tras aviso); pinchazo y estocada (oreja). Salió a hombros por la Puerta

Grande. El banderillero José Miguel Neiro fue atendido en la enfermería de un traumatismo en la parrilla costal derecha, pendiente de estudio radiológico. La plaza casi se llenó, en el vigésimo octavo festejo de la feria.

"SÓLO" DOS OREJAS
En una feria embalada y muy generosa en trofeos, el sevillano Daniel Luque sumó hoy dos orejas más al cómputo general y también la que, de momento, es la cuarta salida a hombros de un torero de a pie en todo lo que va de abono.

La actuación del joven diestro de Gerena ante el mejor lote de una más que manejable corrida de Puerto de San Lorenzo estuvo marcada especialmente por una fresca actitud de cara al público y un inteligente planteamiento de faenas, que compensaron en parte la falta de rotundidad de sendos trasteos.

Su primer toro fue el más completo y el de mayor transmisión del encierro, una vez que se puso a embestir con brío desde el mismo arranque de la faena de muleta, cuando Luque le dio una generosa distancia que incitó sus arrancadas.

Repitió mucho el astado salmantino a la muleta, aunque a veces protestara y se rebrincara por falta de espacio para desarrollar mejor su profunda embestida, esa que el matador aprovechó mejor cuando lo llevó enganchado en los vuelos de la tela.

Pero la firmeza de Luque, que se centró más y mejor a mitad de trasteo, así como la variedad de los remates y los adornos -entre ellos su personales "luquesinas" con que completó las series, ayudó a compensar los posibles defectos para lograr la primera oreja.

La segunda, con una hoja de la Puerta Grande abierta, se la cortó al sexto, el más terciado y mejor armado de la corrida, que manseó en los primeros tercios pero que también sacó su mejor fondo por la buena estrategia de terrenos, espacios y tiempos que aplicó Daniel Luque.

No duró mucho la buena condición del animal, apenas cuatro tandas de muletazos pero que fueron más que suficientes para que el sevillano, aliñando el toreo fundamental con vistosos y variados remates de las tandas, acabara por cortarle, tras un pinchazo, esa segunda oreja necesaria para salir a hombros hacia la calle de Alcalá.

Otro buen lote le correspondió en suerte a El Cid. Tanto que la falta de fuerzas de su primero no impidió que el animal dejara ver su calidad a medida que el matador le fue templando y asentando, aunque sin lograr que la faena, además, tomara verdadero vuelo.

El quinto fue otro de los mejores toros de la corrida, ya que regaló veinte arrancadas de auténtico lujo a la muleta de un Cid más seguro que en tardes anteriores, pero también muy impreciso técnicamente para cuajar como merecía a tan buen animal.

Por su parte, Juan José Padilla tuvo que enfrentarse al único astado sin opciones de la tarde, un primer sobrero basto y sin fuerza en los cuartos traseros, que sustituyó a un titular que se lastimó una pata. Sólo pudo lucirse en banderillas el jerezano con el sustituto, pero, sin ser de los destacados, el cuarto le ofreció algunas embestidas manejables que Padilla gestionó con más oficio que entrega.

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