11 de agosto de 2014 12:42

Hermoso de Mendoza y El Juli triunfan en su peculiar mano a mano de Huesca

Pablo Hermoso de Mendoza, triunfador de la tarde tras cortar cuatro orejas, durante la faena a uno de sus toros en el festejo taurino de las fiestas de San Lorenzo celebrado en Huesca, el 10 de agosto. Foto:  EFE

Pablo Hermoso de Mendoza, triunfador de la tarde al cortar cuatro orejas, durante la faena a uno de sus toros en el festejo taurino de las fiestas de San Lorenzo celebrado en Huesca, el 10 de agosto. Foto: EFE

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EFE
Huesca

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza y Julián López "El Juli" protagonizaron un mano a mano triunfal en la plaza de toros de Huesca, segundo festejo de su feria taurina, de la que salieron a hombros por la puerta grande tras cortar cuatro y dos orejas, respectivamente.

FICHA DEL FESTEJO:
Tres toros para rejones de Fernando Sampedro, bien presentados y con pocas fuerzas; y tres en lidia ordinaria de Santiago Domecq, bien presentados, sobresaliendo el sexto.

El rejoneador Pablo Hermoso de Mendoza: rejón (dos orejas); rejón (oreja); y rejón (oreja). Julián López "El Juli": dos pinchazos, estocada y descabello (ovación); estocada (ovación); y estocada y dos descabellos (dos orejas).
La plaza registró un lleno absoluto en una tarde muy calurosa y soleada.

DIVERSIÓN POR BANDERA:
El peculiar mano a mano entre Pablo Hermoso de Mendoza y "El Juli" brindó una buena tarde de toros a los aficionados tanto en el arte del rejoneo, con el mejor en esa especialidad, y en el toreo a pie con "el Juli" que intentó no quedarse atrás.

Pablo Hermoso, que abrió el cartel, y que se marchó a la zona de sol de las peñas, se prodigó en su primer toro con todo su repertorio que fue del agrado del público.

Pablo Hermoso de Mendoza, triunfador de la tarde tras cortar cuatro orejas, durante la faena a uno de sus toros en el festejo taurino de las fiestas de San Lorenzo celebrado en Huesca, el 10 de agosto. Foto:  EFE

Tanto en los rejones de castigo como en las banderillas largas y cortas, y con el rejón de muerte le hizo de todo al toro, que con pocas fuerzas a penas ponía en peligro al hábil y gentil caballero. A pesar de un par de fallos en las banderillas el público y el presidente de la plaza le otorgaron generosamente las dos orejas.

En el segundo de su lote, ante un animal manso y distraído, tan sólo le dio un rejón de castigo. Tuvo que buscar adornos y figuras de todo tipo para mantener la atención del público y el toro citando con la cara y con la parte posterior del caballo en figuras acrobáticas, y muy elegantes que fueron muy aplaudidas.

También mató a la primera con el rejón de muerte, pero tan sólo recibió una oreja como premio cuando estuvo mejor que en su anterior astado.

En el tercero y último que le correspondía, más de lo mismo que en los anteriores, aunque no tan vistosas sus acciones pero no exentas de equilibrio, de gracia y de buen hacer, volviendo a obtener una oreja en plena comunión de toda la plaza con el número uno en el arte del rejoneo.

En el toreo a pie también había ganas de volver a ver " el Juli". Su mano a mano le vino bien porque el listón ya se sabía que lo pondría muy alto Hermoso como así fue, por lo que no le quedó más remedio que intentar también conseguir al menos dos orejas en un toro para salir por la puerta grande del coso taurino oscense.

Julián López "El Juli", triunfador de la tarde tras cortar dos orejas, durante la faena a uno de sus toros en el festejo taurino de las fiestas de San Lorenzo celebrado en Huesca, el 10 de agosto. Foto: EFE

En su primero Julian López "El Juli" salió con ganas de cuajar una buena tarde. En los medios consiguió buenas tandas de derechazos, de naturales y redondos bien rematados con los pases de pecho. La suerte le fue esquiva al entrar a matar, a suerte contraria, con dos pinchazos, una estocada y un descabello que le privaron de las orejas.

En el segundo de su lote "El Juli", también desde los medios, nada pudo hacer ante un toro que rebrincaba y cabeceaba demasiado como para poder cuajar buena faena, por lo que rápidamente lo despachó al desolladero con una estocada.

En el sexto que cerraba plaza, con el mejor del encierro, sí que se vio al torero que se esperaba, valiente, decidido, con clase, con elegancia y con arte. Con el capote realizó unas vistosas chicuelinas, una larga cambiada, de rodillas y ya con la muleta desde los medios, sacó todo el repertorio con clase y su buen hacer.

Una estocada dio paso a dos pinchazos, y aquí estuvo la gran generosidad del presidente de la plaza al otorgarle las dos orejas que le abrían la puerta grande.

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