10 de septiembre de 2014 22:24

Dos ganaderos de Garcigrande se fueron a hombros

La imagen del cierre de corrida triunfal: toreros, ganaderos y mayoral de la dehesa (izquierda), a hombros. Foto. Cortesía / Joaquín Arjona

La imagen del cierre de corrida triunfal: toreros, ganaderos y mayoral de la dehesa (izquierda), a hombros. Foto. Cortesía / Joaquín Arjona

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Redacción Fiesta Brava (I)

Con el broche de oro de la salida a hombros de la plaza de toreros, ganaderos y mayoral la fría ficha del festejo fue así: casi lleno. Toros de Garcigrande, de buen juego, premiados con la vuelta al ruedo segundo y cuarto. Juan Bautista, silencio y dos orejas. Sebastián Castella, dos orejas y ovación. Iván Fandiño, oreja y oreja.

Mauricio Berho en Mundotoro dice: “Recibió Bautista al primero de Garcigrande, ganando siempre terreno. Toro con temperamento, típico del encaste, de los que piden todo por abajo y en cuanto se lo haces son agradecidos”. En su segundo “la faena de Bautista es exactamente el tipo de faena cuya reseña es complicado realizar y definir”.

“Fue faena descrita con pases de uno en uno, ejecutada en la mitad de tiempo que duró, sin espada. Hubo muletazos de buena factura sobre ambas manos, pero Bautista optó en su segunda parte por una faena más espectacular que profunda. Una grandiosa estocada a recibir en el centro del platillo desató la apoteosis en público y palco que concedió dos merecidas orejas y vuelta al ruedo al toro”.

La oficina de prensa de Sebastián Castella sostiene que fue una “gran tarde la que ha firmado en una de las plazas más importantes y serias de Francia, la de Bayona, donde ha conseguido salir a hombros por la puerta grande.

“Al hacerse presente Castella con el toro lo toreó despacio y templado a la verónica, para iniciar después su faena de muleta pegado a tablas, con varios muletazos por alto de una quietud soberbia, lo que hizo que desde ese instante la faena alcanzase mucha fuerza. En el trasteo hubo ligazón, temple y mucha quietud, destacando especialmente en su toreo con la mano derecha. Por el lado izquierdo también hubo muletazos de gran factura y al matarlo de una gran estocada le cortó las dos orejas”.

El torero vasco Iván Fandiño “sorteó por delante un toro caminito de los seis años que brindó al equipo médico de la plaza”. Puso empeño y buena técnica y logró Fandiño cortar una oreja a cada toro, uniéndose a la caravana triunfal.

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