9 de septiembre de 2014 06:39

Cilic, de suspendido por dopaje a campeón de Grand Slam

El tenista croata Marin Cilic ganó el Abierto de Estados Unidos. Foto: Cortesía Dino García

El tenista croata Marin Cilic ganó el Abierto de Estados Unidos. Foto: Cortesía Dino García

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EFE
Nueva York

El tenis croata, 13 años después de haber ganado un título de Grand Slam, vuelve a conseguir otro, gracias a Marin Cilic, un joven de 25 años, que vio cumplido su sueño en la pista central Arthur Ashe Stadium, de Flushing Meadows, ocho meses después de haber cumplido con una suspensión por dopaje.

Nadie, ni el mismo Cilic, podía pensar el pasado enero cuando cumplió el castigo de nueve meses que le impuso la Federación Internacional de Tenis (ITF) por el consumo de niketamida, podría pensar que le esperaba la gloria de ser el nuevo campeón del US Open.

El tenista croata aunque explicó a la ITF que dicha sustancia entró en su organismo al consumir tabletas de glucosa Coramina que él mismo adquirió en una farmacia y un tribunal independiente entendió que Cilic consumió Niketamida sin saberlo y que no lo hizo para incrementar su rendimiento en el Abierto de Munich, la mancha estaba ahí.

No sólo lo apartaban de la competición sino que además su nombre entraba a formar parte de la lista de los marcados por la sombra del dopaje.

Pero Cilic dejó a un lado el incidente, se centró en restablecer de nuevo su carrera profesional y lo hizo de la mano de su compatriota y excampeón de Wimbledon, Goran Ivanisevic, que le dio nueva proyección a su tenis potente y físico, pero sobre todo le hizo sentirse feliz y divertido cuando competía.

Los frutos no se hicieron esperan y antes de llegar al Abierto de Estados Unidos consiguió los títulos de Delray Beach y Zagreb, los dos disputados en superficie dura, el segundo en pista cubierta.

La pesadilla de la suspensión había quedado atrás, pero faltaba dar todavía el salto cualitativo que muchos consideraban se merecía debido a las grandes cualidades que posee como tenista, su poder físico, la gran cobertura que hace desde el fondo de la pista y un saque de auténtica pesadilla para el rival.

Ese momento llegó en las pistas de Flushing Meadows, donde desde que comenzó a disputar su sexto Abierto de Estados Unidos demostró estar en plenitud de forma, dispuesto a ser protagonista, aunque en las primeras ronda pasase desapercibido y toda la atención se centrase en las grandes figuras como el serbio Novak Djokovic, número uno del mundo, y el legendario Roger Federer, tercero.

Sin embargo, Cilic avanzaba con seguridad al ganar fácil los partidos que disputó contra el chipriota Marcos Baghdatis, el ucraniano Illya Marchenko y el sudafricano Kevin Anderson (18).

Después le llegó la primera prueba de fuego, el francés Gilles Simon (26), que fue el que más daño le hizo con su tenis al obligarlo a disputar cinco sets antes de ganarle.

Pero a partir de ese momento, en los cuartos de final, su mejor clasificación en el US Open, que ya había conseguido en el 2009 y 2012, Cilic comenzó a ser visto como un rival a tener en cuenta.

Algo que demostró tras eliminar al checo Tomas Berdych, sexto cabeza de serie, que nunca pudo responder ante el mejor tenis y el poder físico de Cilic y lo arrolló en tres sets.

Estar en las semifinales del US Open no es algo que se consigue solo en base al haber tenido algo de suerte de su lado en determinado partido, como pudo ser frente a Simon, todo lo contrario, es el producto de haber jugado muy bien.

Eso fue lo que hizo ante el penúltimo obstáculo que le faltaba superar para llegar a la gran final y que no era otro que tener que ganar al legendario Federer, el tenista con 17 títulos de Grand Slam, incluidos cinco consecutivos que ganó en el US Open.

Cilic arrolló de principio a fin a un Federer, que lo había ganado en los cinco enfrentamientos anteriores como profesional, pero que en la pista central Arthur Ashe Stadium, el único protagonista que hubo e impuso su tenis poderoso fue el jugador croata.

Mientras tanto, en la parte superior del cuadro también surgía inesperada del joven japonés de 24 años, Kei Nishikori, que eliminó en semifinales contra todo pronóstico a Djokovic, el gran favorito.

De nuevo, Cilic llegaba al enfrentamiento con Nishikori en desventaja en cuanto a las estadísticas anteriores al tener sólo dos triunfos por cinco derrotas.

Pero esta vez, Cilic sabía que era superior en todos los frentes a Nishikori, que como el resto intentó descifrar y contrarrestar el tenis poderoso de su rival, pero le fue imposible y por eso perdió 6-3, 6-3 y 6-3, ante un rival que se consagró como nuevo campeón del último torneo de Grand Slam de la temporada.

El gran reto que ahora le espera a Cilic es demostrar si de verdad a llegado para poner punto final a la era de los "Big Four" o se trató simplemente de un sueño de verano que vio cumplido en Nueva York

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