19 de marzo de 2017 13:16

Simeone se impone a Sampaoli en el duelo de pizarras argentinas

Los entrenadores argentinos del Atlético de Madrid, Diego Simeone (d) y el Sevilla, Jorge Sampaoli se saludan al inicio del partido de la vigésimo octava jornada de Liga. Foto: EFE

Los entrenadores argentinos del Atlético de Madrid, Diego Simeone (d) y el Sevilla, Jorge Sampaoli se saludan al inicio del partido de la vigésimo octava jornada de Liga. Foto: EFE

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Agencia EFE

El entrenador del Atlético de Madrid Diego Simeone se impuso esta tarde a su compatriota Jorge Sampaoli, técnico del Sevilla, en el duelo de pizarras que se produjo en el estadio Vicente Calderón con victoria local por 3-1, un partido que pone a los rojiblancos más cerca del tercer puesto de la Liga.

Después del 1-0 obtenido por Sampaoli en la primera entrega de este duelo en el Sánchez Pizjuán, el encuentro de esta tarde en el Calderón era decisivo en la lucha para el tercer puesto, en el que el Sevilla llegaba con ventaja de cinco puntos, menguada tras el partido a dos, gracias a los tantos rojiblancos del uruguayo Diego Godín, el francés Antoine Griezmann y Koke Resurrección.

Un partido decisivo con un ambiente inigualable, en la tarde primaveral de domingo en Madrid, a ratos incluso sofocante entre el sol y el gentío que se arremolinaba alrededor del estadio del Manzanares, en cuenta atrás de duelos de máxima competitividad hasta que el Atlético lo deje atrás la próxima temporada, en favor del nuevo Wanda Metropolitano.

El recibimiento estuvo a la altura del partido y del día: un 19 marzo, día del padre, conmemorado por los atléticos con una pancarta en el fondo sur con la leyenda De padres a hijos, como se transmite el legado rojiblanco, de generación en generación.

Sobre el tapete, Diego Pablo Simeone no escondió sus cartas. Salió con el 4-4-2 habitual, con el francés Kevin Gameiro haciendo pareja con Antoine Griezmann, recuperó al capitán Gabi Fernández en el centro del campo y mantuvo al croata Sime Vrslajko como lateral derecho, aunque un esguince en la rodilla en el primer minuto le obligó a reemplazarlo por Juanfran Torres.

Sampaoli planteó una defensa con tres centrales, colocó a Sarabia de lateral izquierdo y centró a Sergio Escudero junto al francés Steven NZonzi; al que también se acercaba el lateral derecho brasileño Mariano Ferreira.

El objetivo del preparador argentino era la superioridad en el centro del campo, pero se encontró con un Atlético vertical, que primero intentó llegar a la portería visitante por avalancha, y luego halló huecos por la derecha, por donde remató el exsevillista Kevin Gameiro gracias a un buen pase del belga Yannick Carrasco. El remate del francés, tocado por Sergio Rico, dio al larguero.

Del esquema del técnico argentino, el único que parecía tener libertad a la hora de defender era el francés Samir Nasri, incluso su compatriota, el punta Wissam Ben Yedder, tenía obligación de apoyar en la defensa del flanco izquierdo sevillista, por donde percutían una y otra vez Juanfran y Carrasco.

Pasados los primeros 20 minutos, el partido aminoró el ritmo y Sergio Escudero recibió tarjeta amarilla por una falta sobre Carrasco, lo que provocó un reajuste. El 18 sevillista fue al flanco izquierdo de la defensa, Vitolo fue a la izquierda y Sarabia pasó a atacar desde la derecha.

Llegaron entonces los mejores momentos sevillistas, como un pase en profundidad de Sergio Escudero para que Ben Yedder buscara el mano a mano contra Oblak, en una jugada en la que el francés acabó en el suelo pero en la que el colegiado Jesús Gil Manzano no apreció penalti ya que el no había contacto con el guardameta rojiblanco.

Cuando el partido parecía más parejo, con el Sevilla encontrando la conexión entre Vitolo y Nasri, apareció el tanto del uruguayo Diego Godín, de cabeza en un lanzamiento de falta del francés Antoine Griezmann, en la que la defensa del Sevilla no se ajustó bien a la hora de provocar el fuera de juego y el argentino Gabriel Mercado no siguió al uruguayo para evitar su remate.

Con un gol en contra, Sampaoli necesitaba lanzar a los suyos hacia adelante, y retiró a un central, el francés Clément Lenglet, para meter al punta croata Stevan Jovetic. Volvió el 4-4-2 y las ocasiones, como un contraataque de Vitolo por la derecha que no llegó a rematar Ben Yedder.

El Atlético también tenía las suyas, como una de Griezmann clarísima a pase de Koke, pero en la que el remate raso se fue a la izquierda de la portería de Rico; o un mano a mano de Gameiro en la que el 21 rojiblanco tardó demasiado en armar el remate.

Hasta que apareció, de nuevo, el balón parado y Griezmann. Esta vez el menudo punta galo no buscó la cabeza del compañero, sino la portería de Sergio Rico, con una ejecución impecable del lanzamiento que fue al larguero de la portería sevillista y rebotó dentro del área de gol.

Corría el minuto 60 de partido y el Calderón estallaba de júbilo al ver el golazo de su delantero. No habían terminado de aplaudir los aficionados cuando encontraron un nuevo motivo para volver a hacerlo: Simeone llamaba del calentamiento a Fernando Torres para ingresar en el terreno de juego.

Lo hacía a continuación, antes del saque de centro sevillista, con una ovación para el Niño, que retornaba al estadio del Manzanares después del susto monumental para todo el fútbol español que supuso el golpe que sufrió ante el Deportivo de La Coruña y que le provocó un traumatismo craneoencefálico. El 9 volvía a casa, y Simeone evitaba cualquier suspicacia sobre su relación con el ídolo rojiblanco, como ya había confirmado en rueda de prensa.

El partido estaba ya decidido, con el Sevilla buscando éxito opciones para recortar el tanteador, y el Atlético esperando el contragolpe. Lo encontró con una jugada de Griezmann que derivó en carrera hasta la línea de fondo de Juanfran Torres, cuyo centro raso, tras rechace, empujó a la portería Koke Resurrección.

Con tres goles de cosecha, llegó el momento de los cánticos -más de uno dirigido al conjunto sevillista en términos no muy agradables-, la alegría y el intento de encontrar el contragolpe. El gol del argentino Joaquín Correa aportó el honor sevillista aunque no puso en peligro la victoria local.

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