14 de mayo de 2016 10:03

Quintero quiere ser el primer montañista en escalar el K2 con prótesis y sin oxígeno

Santiago Quintero está listo para subir al K2, la segunda montaña más alta del planeta. Foto: Carlos Augusto Rojas / EL COMERCIO

Santiago Quintero está listo para subir al K2, la segunda montaña más alta del planeta. Foto: Carlos Augusto Rojas / EL COMERCIO

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Agencia AFP

La mitad de ambos pies fueron amputados tras congelarse en el Aconcagua. El ecuatoriano Santiago Quintero, quien se define como un “milagro viviente”, planea ser el primer montañista en el mundo en coronar el “impredecible” K2 con prótesis y sin oxígeno suplementario.

De 41 años, Quintero no tiene límites a pesar de que su pasión por el montañismo le puso al filo de que esas amputaciones fueran hasta más arriba de los tobillos debido a que sus pies se congelaron al hacer cumbre en el Aconcagua, el 31 de enero de 2002.

Tampoco le hizo mella el estar en terapia intensiva luego de escalar el Everest en 2013.

Dos semanas después de alcanzar la cima del Aconcagua, el pico más alto de América de 6 962 m de altitud, viajó a España. Permaneció 9 meses en un hospital de Zaragoza, en el que el 18 de marzo de 2002 “ tuvieron que amputarme más de la mitad del pie derecho y la mitad del izquierdo”, dijo Quintero a la AFP .

“Soy bastante determinante. Sin montaña yo prefería ya no vivir”, enfatizó a renglón seguido.

Después del cercenamiento de sus pies, que se congelaron al lograr ser el cuarto del planeta en dominar en solitario la pared sur del Aconcagua -la ruta más extrema del macizo andino argentino-, el ecuatoriano tiene la mira puesta por segunda vez en el K2, en el Himalaya y considerado el más complicado del mundo en escalar.

“Perdí los pies buscando auspicios” para su proyecto de ascender las 14 principales montañas por encima de 8 000 m, conocidas como ochomiles, y en 2009 “ya escalé el K2, quedando tan cerca de la cumbre”, indicó.

Durante el receso de una esforzada práctica en las faldas del extinto volcán ecuatoriano Ilaló (en las afueras de Quito) , el escalador agregó: “ tuvimos malas condiciones cuando estábamos a 200 m de hacer cumbre en el K2 y nos enterrábamos en la nieve hasta el pecho. Avanzábamos 20 m cada hora, por lo que debimos regresar”.

Imagen cedida por Santiago Quintero en el 2010 desde un campamento base en Nepal. Foto: Archivo

Imagen cedida por Santiago Quintero en el 2010 desde un campamento base en Nepal. Foto: Archivo

Por USD 100 

El accidente en el Aconcagua padeció, entre otros factores, por la falta de USD 100 para comprar cubrebotas impermeables que habrían evitado el ingreso de nieve a sus pies, por lo que sus extremidades se humedecieron y congelaron, explicó Quintero.

Luego debió esperar cinco años para que haya prótesis especiales para sus mutilados miembros, con las que ya conquistó 7 de los 14 ochomiles, incluido el Everest, el más alto de la Tierra con 8 848 m y seguido del K2 (8 611 m) al que han podido escalar -añade- 188 montañistas, entre ellos su compatriota Iván Vallejo.

“Iván y los demás llegaron completos, con todas sus facultades, lo que es bastante diferente”, señaló Quintero, quien se prepara desde hace tres años para trepar al peligroso K2, en un viaje que se iniciará el 13 de junio próximo y llegaría a la cúspide el 31 de julio.

El montañista, que escalará con un acompañante que irá con oxígeno, se muestra confiado en alcanzar la hazaña en el K2, y de paso promover el turismo de Ecuador. “Sé que este año lo vamos a lograr, siento algo especial”, anotó.

“Nadie me puede decir cómo soy” 


Con 25 años de hacer cumbre en Ecuador y con una treintena de exitosas expediciones en Perú, Bolivia, Argentina, Colombia y en la cordillera del Himalaya, Quintero recuerda: “Después de lo del Aconcagua me dijeron que nunca más iba a volver a subir una montaña de 5 000 m y que mi carrera había terminado para siempre”.

Mientras ajusta una de sus prótesis, el escalador señaló que “me pusieron un injerto, sacado de la ingle, que era imposible que resista altas cargas de esfuerzo” y que “mi retorno a las montañas era imposible”.

“Ser discapacitado depende de una decisión personal. Nadie me puede decir cómo yo soy o lo que yo soy; es una decisión mía ser lo que yo quiero ser”, expresó Quintero, quien nunca deja de sonreír.

Hacer cima en el K2 es un peldaño más en su “gran” proyecto de completar en 2019 los 14 ochomiles con prótesis en los pies.

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