24 de junio del 2016   00:00

El aventurero Santiago Quintero vuelve por el K2 después de siete años 

El andinista ecuatoriano Santiago Quintero, quien viajó al Himalaya para subir al K2. Foto tomada de la página www.santiagoquintero.com

El andinista ecuatoriano Santiago Quintero, quien viajó al Himalaya para subir al K2. Foto tomada de la página www.santiagoquintero.com

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Carlos Augusto Rojas

El montañista ecuatoriano Santiago Quintero emprendió el largo viaje hacia el K2, la segunda montaña más alta del mundo, que se encuentra en la cordillera del Himalaya, entre China y Pakistán.

El aventurero intentará llegar a esa cima sin oxígeno embotellado y con la mitad de sus pies, ya que sufrió amputaciones como consecuencia de congelaciones en el 2002.  

El expedicionario partió desde Quito el 13 de junio y tenía planificado arribar al campamento base doce días después, es decir alrededor del 25 de junio, movilizándose en aviones, buses, vehículos de doble tracción y caminando por las faldas de los colosos asiáticos.

Una vez a los pies de la 'montaña salvaje' empezará su aclimatación a la altura y a finales de julio intentará  subir a la cumbre, a 8 611 metros de altura sobre el nivel del mar.

"Es un sueño que tenía desde que comencé en el montañismo. El K2 es la aspiración o la culminación de un proyecto de toda mi vida... Cuando estaba preparándome para ir a esta elevación me pasó el accidente en los pies... pensé que nunca más iba a ir a la montaña... por eso es especial y significativa... tiene un número de ascensos pequeño, de 188 en el mundo, sin oxígeno...".

Quintero es reconocido por conseguir proezas deportivas a pesar de las amputaciones.  "En el 2009, después de 22 años de hacer montañismo, llegamos al K2 y nos quedamos cerquita de la cumbre. Nos ha tomado siete años volver a intentarlo. ¡Imagínese! Siete años de entrenar, de seguir viajando al Himalaya, de tomar la decisión de regresar porque es una montaña difícil, que aprieta mucho, que no te regala nada".

Santiago Quintero, montañista ecuatoriano.

¿Por qué hace montañismo?
"Hay una razón: la pasión. Encontré la pasión en la vida, la razón de vivir que para mí fue la montaña. Cuando me pasó el accidente se pensó que nunca más iba a volver, pero no me resignaba... comencé a luchar, es una lucha interna... Esta lucha duró cinco años, desde el accidente, y solo después de comprender que en realidad no era una lucha, que era una aceptación de esa realidad, llegó una ayuda. Lo considero un milagro. Conocí a una persona que me ayudó con las prótesis, se me fueron los dolores en los pies... generalmente en mi tipo de amputación se llega a cortar la mitad de la pierna, pero esas cosas no pasaron... después de esos cinco años finalmente acepto y Dios me regala ese milagro...".

¿Qué tan complicado es subir montañas sin la mitad de los pies?
"Para una persona con los pies completos es complicado, es difícil, cansado, para mí es tres veces más. Entonces tengo que entrenar tres veces más, prepararme tres veces más... debo encontrar fortaleza en todo sentido... hemos logrado siete ochomiles (montañas sobre los ocho mil metros de altura) y soy el segundo montañista en Sudamérica con más ochomiles (tras Iván Vallejo)... las prótesis han funcionado al cien por ciento".

¿Con quiénes estará allá?
"Voy a escalar con un sherpa que se llama Pemba, un compañero que va a estar conmigo en la montaña. Claudia (Echeverri, su esposa), también viene conmigo al campo base para ayudarnos en la logística. Este año hay una temporada concurrida, lo que puede complicar en el ascenso a la cumbre. De lo que sé soy el único que va a intentar sin oxígeno. Cuando hay muchas personas se puede complicar por congestiones en las partes técnicas de la montaña... es importante saber tomar decisiones para tener éxito y bajar bien... la ventana de buen clima será a finales de julio y principios de agosto".

¿Enseñanzas en la montaña?
"Las enseñanzas de sencillez... en la montaña no te bañas, no comes bien, tienes mucho frío y valoras las cosas sencillas de la vida con más facilidad. Entonces eres menos complicado ante cosas que al común denominador cuestan más, por el tema de la mente. La mente se vuelve muy cómoda, por decir, y te logra controlar y convencer de cosas que no son reales. En cambio, con la montaña, se puede cambiar la dirección de la vida. Es una lección bonita, el montañismo es una gratitud para mí.
Simplemente no soy el que hace esto. Pienso que la vida, Dios y el universo, me han permitido hacer esto como un regalo. Tengo el propósito de brindar apoyo a la gente, un ejemplo, de motivar, de ayudar, de sacar a las personas de sus 'no puedo'. Es posible y eso es como la analogía de esta expedición. Todos tenemos un K2 que lograr. Ese K2 interno, de tanta dificultad, eres tú mismo...".

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