16 de julio de 2014 19:21

6 razones para que Chiriboga deje la Ecuafútbol

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Alejandro Ribadeneira, Comentarista, @guapodelabarra

Estoy seguro que hay muy buenas razones por las que Luis Chiriboga debe seguir al frente de la Ecuafútbol. 

Sus defensores son muchos y sabrán encontrar los medios para difundirlas. Por ejemplo, el presidente de la Asociación de Fútbol Profesional de Loja acaba de publicar una sentida (y hagiográfica carta) en respaldo del máximo dirigente. Solo le faltó pedir fecha y hora para la canonización. Se trata de un aliado poderoso, evangelizado y que aporta con votos en la entidad.

Pero también hay otras razones que justifican que Chiriboga deje el cargo y son esgrimidas por sus opositores. A continuación las resumo:

1. Mucho tiempo en el cargo

Chiriboga comanda a la Ecuafútbol desde 1998. Tiene éxitos registrados, como la clasificación a tres mundiales y la obra física para la entidad; pero también fiascos, como el conflicto con la Embajada de EE.UU. y los papelones en las Copas Américas. 16 años es mucho tiempo para cualquier cargo. Los dirigentes son como los políticos, deben alternar entre el poder y la crítica desde la oposición, así hayan sido los mejores del mundo. Y deberían regresar a los clubes de los cuales provienen para que no pierdan ese contacto con la realidad. Quedarse lleva inevitablemente a la ceguera, la falta de autocrítica y al descrédito. Basta un tour por las redes sociales para darse cuenta de que Chiriboga es altamente impopular.

2. ¿Qué más puede dar?

La vocación humana es avanzar. Por eso, la pregunta clave es: ¿qué más nos puede dar Chiriboga? ¿Un título de América? ¿Un torneo con clubes saneados en lo económico? ¿Vigorosas fuerzas formativas? ¿La sede de un Mundial Sub 20? ¿Realmente tiene las fuerzas, los planes y el apoyo para alcanzar todo eso? Si la respuesta es no, pues no debe seguir. Otros deben tomar el testigo para conseguir metas que están pendientes.

3. Conflicto con los clubes

Uno de los graves problemas que afronta la administración de Chiriboga es el cambio en las reglas de juego con respecto a la televisión. Que la Federación haya asumido (legítimamente según la FIFA) el control de los derechos de televisión de la Serie A dio paso a una confrontación, pues los clubes estaban acostumbrados a negociar por separado con los canales que más les pareciera. La FEF, por su idea centralista, no ha entendido esas particularidades históricas y ha permitido que los canales beneficiados por este recambio vertical ofendan a los clubes y a los hinchas con horarios absurdos e incluso transmisiones de mala calidad. A medida que avanzó la primera fase, las quejas de los usuarios aumentaron. Que la FEF sea la dueña de Campeonato no la da ningún derecho a descuidar la imagen de sus afiliados. Para colmo, este proceso se vio como algo político pues se lo puso al servicio de los canales del poder político de turno. La gente ya está harta de que el córner sea auspiciado por el Ministerio Y y que el tiro libre llegue gracias al Ministerio X. Finalmente, está pendiente un balance que indique si los recursos que han recibido los clubes han sido los que esperaban.

4. La pobreza del fútbol
La administración de Chiriboga ha sido laxa en el control de los pagos de sueldos a los jugadores. La mayoría de clubes debería haber perdido puntos conforme al Reglamento pero no ha sido así. Se los perdona cada martes, como quien perdona a un niño que se olvidó de poner el agua al perrito. También ha fallado el control de las deudas que los clubes tienen entre sí por las transferencias o préstamos de futbolistas. Se dejó crecer el problema al punto de que ahora es inmanejable y desgastante. Por supuesto que hay raíces más hondas en la crisis generalizada, como los sueldos exagerados de los últimos cinco años, pero la FEF debió intervenir a tiempo para evitar esa burbuja con la misma vehemencia con la que intervino en los derechos de televisión.

5. Conflicto de intereses

El hijo de Chiriboga es agente de jugadores. Eso genera un conflicto de intereses inevitable, que conduce a malos entendidos, suspicacias y a un desgaste de la credibilidad de la entidad. Claro, lo primero que piensa un jugador novato es lo conveniente que resulta ser manejado por el hijo del presi. Hay ventaja en eso. Por supuesto, no hay una sola prueba de que, en efecto, la FEF haya impuesto jugadores (el Bolillo algo dijo con eso de los “míos y los tuyos” pero luego se retractó) para beneficiar al hijo; pero el problema de imagen persiste y persistirá del mismo modo en que la aleta va unida al tiburón. Eso condicionó fuertemente a Rueda ante los hinchas en la Copa América y luego, en el Mundial, con las decisiones sobre Pedro Quiñónez y otros jugadores. Esto debe cesar cuanto antes.

6. Una selección para el Estado

Poco a poco, Chiriboga ha permitido que el Gobierno absorba a la Tricolor. La marca país (marca del Gobierno en realidad) estaba en la camiseta mundialista (debe haber sido un golpe fuerte para los gestores de esta idea ese ranking que la puso como la más fea del Mundial). Fue desmesurado el homenaje previo al Mundial en Carondelet, sobre todo porque ya hubo un festejo por la clasificación ahí mismo. ¿Habrá otro para consolar a los jugadores por la derrota evidente de este Mundial? ¿Vendrá otro antes de la Copa América?

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