4 de February de 2015 21:23

Los tenistas usan secretos para sus raquetas

Rodrigo Meza y Álex Ronquillo (derecha.) son los encordadores que laboran en el torneo que se realiza en el Club Jacarandá, en Cumbayá. Foto: EL COMERCIO

Rodrigo Meza y Álex Ronquillo (derecha.) son los encordadores que laboran en el torneo que se realiza en el Club Jacarandá, en Cumbayá. Foto: EL COMERCIO

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Martha Cordova

Cada jugador tiene su fórmula, pero en la altitud, todos los tenistas han elevado el nivel de tensión de las cuerdas de sus raquetas. “Básicamente para tener más control de la pelota y lograr un mejor efecto en el golpe”, dijo Raúl Viver, capitán del equipo Copa Davis.

Llegó a la capital para observar el ATP 250 Ecuador Open Quito, que se disputa en el club Jacarandá. “Se ha visto un tenis de primer nivel”, dijo.

En lo referente al encordado, expresa que los tenistas ponen especial atención a sus raquetas, a la tensión de las cuerdas no solo en la altitud. “Por ejemplo, Roger Federer, cambia su raqueta, cada siete o nueve ‘games’. Cuando se cambian las pelotas, él cambia sus raquetas”.

El suizo Federer gasta aproximadamente USD 150 000, por temporada, en cuerdas y raquetas. Si bien cada torneo cuenta con sus equipos de encordadores, el suizo viaja con un especialista personal.

El italiano Paolo Lorenzi alista cuatro raquetas para cada juego. “Usualmente juego con una tensión de 26 kilos, aquí ­subí tres. Quería una raqueta más dura porque el viento también afectó mucho”.

En cada partido trata de utilizar las cuatro raquetas porque, “después de una hora se desgasta. Cuando no las utilizo, corto las cuerdas para hacer un nuevo encordado”.

El colombiano Santiago Giraldo coincidió con aquello. “Tengo experiencia en jugar en la altitud. Durante mi etapa de formación jugué mucho tiempo en Bogotá, y también en Quito y en Cuenca, aquí en Ecuador. Es recomendable contar con una raqueta más dura”.

Buen brazo

Rodrigo Meza y Álex Ronquillo llevan más de 22 años encordando raquetas. “Le aprendí a mi padre”, dijo Álex, quien trabaja de manera permanente en el Guayaquil Tenis Club.
Siempre ha venido a Quito para los Challenger y ahora está en su primer ATP.

Las cuerdas son de poliéster y de fibra natural conocida como tripa de gato. Casi todos utilizan una cuerda de 1,25 milímetros de grosor. “Los tenistas nos dejan las raquetas y las cuerdas, porque son parte de sus ‘sponsor”, detalla.

Sus manos, algo callosas, dan cuenta de su habilidad y experiencia con las raquetas. Ayudados por una máquina de alta tecnología, demoran entre 15 y 20 minutos para alistar una raqueta y en estos días de torneo la demanda ha subido de 20 a 40 raquetas por día. Las cuerdas de tripa de gato requieren de más atención y tiempo, porque suelen romperse, en ocasiones.
Rodrigo, mientras encuerda una raqueta, dice que cada tenista tiene sus propios requerimientos. “Cuando nos dejan las raquetas nos informan de cuál es el peso en la tensión que quieren. Unos nos piden más y otros menos”.

Detalla que entre los tenistas bromean, hay quienes piden entre 60 y 70 libras para decir que tienen mejor brazo. Otros en cambio, piden entre 40 y 50 libras. “Eso depende del nivel de juego”.

El estadounidense Nicholas Moroe es quien más peso ha solicitado, 70 libras. En cambio, el español Feliciano López, siembra 1 del torneo, pidió 50 libras.

Otro de los pedidos que deben atender es finalizar el tejido de cuerdas con cuatro nudos. “Así se evita que la tensión se pierda en menor tiempo”, detalla. Meza.

El costo es de USD 20. “Hay jugadores que después de ganar vienen a agradecernos por la mano de obra”.

Otros suelen recibir provisiones de sus patrocinadores, que les entregan los rollos de cuerdas. También hay quienes las compran en precios que superan los USD 150.

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