6 de July de 2013 00:05

Los problemas económicos se mantienen en el Barcelona

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El miércoles, el director provincial del Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS), Iván Espinel, visitó el estadio de Barcelona para advertir sobre el posible embargo del recinto por una deuda de USD 700 000, que el club mantenía por el vencimiento del convenio de purga de mora patronal.

Ayer, el plazo de 72 horas se cumplió y a las 09:00 el departamento de prensa del IESS anunció que procedían al embargo del bien inmueble hipotecado.

A los exteriores del estadio Monumental llegó una docena de medios de comunicación: de noticias, deportes, farándula… que se hicieron eco del suceso. Mientras en el interior se anunciaba la suspensión de la rueda de prensa del DT Gustavo Costas, como generalmente lo hace cada viernes.

La dirigencia no habló y tampoco los jugadores, que en su mayoría salió apresurado del escenario sin dar declaraciones. Solo el zaguero Frickson Erazo conversó con los periodistas, pero sobre su futuro en el equipo torero.

Cerca de 50 policías se ubicaron en la entrada que conducía a las canchas y otros en el ingreso de las localidades de palco y de la suite presidencial para prevenir potenciales incidentes.

A las 11:00 llegaron el depositario judicial, Miguel Montalvo de la Torre, y la relacionista pública Stephanía Baldeón para recorrer el estadio y anunciar oficialmente el embargo de este por una deuda vencida de USD 384 000. El restante (USD 316 000) aún no se vence, pero también tendrá que pagarse en los próximos 90 días.

"Oficialmente está embargado el estadio. Barcelona tiene que pagar la deuda; si no paga en tres meses entramos a un proceso de remate de todos los bienes que ahora son del IESS", precisó Baldeón.

Los periodistas estuvieron a la expectativa, pero se les prohibió la entrada al escenario deportivo, mientras el depositario judicial y el presidente del club, Antonio Noboa, recorrieron camerinos, localidades, bares, baños, suite presidencial, bodegas, sala de prensa y todas las garantías de la hipoteca.

A las 11:35, llegó el director Iván Espinel para proceder a colocar el sello de clausura. "No estamos en contra de Barcelona; conversé anoche con la dirigencia y admitieron que no tenían el dinero para pagar", contó Espinel.

No hubo cheques certificados ni acuerdos de pagos como se especuló, aclaró Espinel.

El club les debe cinco meses al personal administrativo y tres a la plantilla de futbolistas.

Pese al embargo, Barcelona podrá jugar mañana su partido frente al Macará por un acuerdo con el Seguro Social. Pero en el caso de incumplir con sus obligaciones pendientes tendrá que arrendar el estadio para los siguientes encuentros que juegue como local.

Espinel también anunció que la próxima semana darán a conocer los nombres de los equipos que tienen valores vencidos.

El recorrido de los funcionarios del IESS terminó en el túnel que conecta a la cancha principal con los camerinos. Un sello de embargado fue colocado en esa entrada que solo podrá ser retirado una vez que el club pague su deuda.

En la tarde, mediante un comunicado, Barcelona anunció que la dirigencia sí ha venido cumpliendo con los pagos, pero estos han sido imputados por deudas de las administraciones anteriores.

Antonio Noboa, presidente del club, aclarará este tema mañana después del encuentro ante Macará, en el mismo escenario.

La deuda con el IESS está incluida en el déficit de cerca de USD 20 millones que arrastra el club desde hace varios años.

El club acordó con los funcionarios estatales el uso del escenario para jugar mañana. Desde la próxima fecha de local tendrá que pagar un alquiler.

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