16 de diciembre de 2016 16:38

Porsche 718: cambio de aires para Boxster y Cayman

Porsche logró una acertada combinación entre lujo y muy alto desem­peño. Los 718 también ofrecen un habitáculo cómodo y acogedor para sus dos ocupantes

Porsche logró una acertada combinación entre lujo y muy alto desem­peño. Los 718 también ofrecen un habitáculo cómodo y acogedor para sus dos ocupantes. Foto: Porsche

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Fernando Robayo
Editor CARBURANDO

Aunque los Porsche Boxster y Cayman siempre estuvieron estrechamente relacionados entre sí (el segundo nació como derivado de la segunda generación del primero, en el 2006), durante una década el fabricante alemán mantuvo una diferenciación que iba más allá de sus pequeñas variaciones estéticas y mecánicas.

Así, desde su aparecimiento en el 2006, el Cayman (cupé) se posicionó como el modelo inmediato inferior al consagrado 911, mientras que el Boxster (descapotable) se ubicó como el modelo de acceso a la gama Porsche, por sus ligeramente inferiores cifras de potencia y torque, así como menor precio.

No obstante, desde este año Porsche decidió unificar a ambos modelos bajo la denominación 718, que rinde homenaje al bólido que en los años cincuenta y sesenta se impuso en un sinnúmero de prestigiosas competencias europeas, tales como la Targa Florio (Italia) y las 24 Horas de Le Mans (Francia).

Y el 718 de entonces no necesariamente ganaba por ser el más potente o por tener las más altas prestaciones, pero probablemente sí lo hacía por ser el más ágil, el más fiable y el más confortable entre los autos de competencia de la época.

Esas fueron las premisas que inspiraron el desarrollo de los 718 Boxster y Cayman, que son el resultado de una profunda actualización de la tercera generación del Boxster, presentada en el 2012.

Y también son esas las cualidades que Porsche Latin America y Álvarez Barba, su distribuidor en Ecuador, nos invitaron a poner a prueba en EE.UU. mediante un ‘test drive’ de ambos modelos que se llevó a cabo hace pocos días en el sur del estado de Florida.
La deportividad es un concepto transversal para todos los modelos Porsche, y se expresa tanto en los rasgos estéticos como en el ­desempeño de sus vehículos.

No obstante, el fabricante de Stuttgart considera que esa condición no tiene por qué oponerse a la practicidad y, basado en su lema ‘Intelligent Performance’ (Desempeño Inteligente), ha desarrollado soluciones tecnológicas que posibilitan el uso diario de sus modelos, incluidos los más deportivos.

Ejemplos puntuales de ello son los niveles de consumo de combustible, que se redujeron en un 13% en relación con los Boxster y Cay-man anteriores. Los 718 actuales ofrecen un rendimiento promedio de entre 52 y 66 kilómetros por galón, según la versión.

Asimismo, la ergonomía fue objeto de una profunda revisión por parte del fabricante alemán. Los asientos de estos biplaza cuentan con regulación electrónica, memorias de posición y apoyo lumbar.

Estas características aportan mucho confort, pues atenúan los efectos que una suspensión rígida suele causar en la espalda y en los brazos, especialmente durante desplazamientos prolongados.
Así lo pudimos constatar a lo largo de los aproximadamente 120 kilómetros que separan a Miami de Cayo Largo, a través de la U.S. Route 1, y después durante otros 120 km en el regreso a Miami.

Cinco periodistas de Centro y Sudamérica participamos en esta experiencia, para la cual Porsche puso a disposición un Boxster, un Boxster S y un Cayman S. Los dos últimos son las variantes más extremas de cada modelo, que incrementan notablemente la cilindrada, la potencia y el torque en relación con las versiones base.

Uno de los cambios más importantes de la familia 718 en relación con los Boxster y Cayman anteriores está precisamente en el motor. Ambos modelos reemplazaron los anteriores propulsores atmosféricos de seis cilindros con capacidades de entre 2,7 y 3,8 litros por los nuevos turboalimentados de cuatro cilindros y 2,0 litros (2,5 en el caso de las versiones S).

Según Tim Bravo, gerente de Prensa y Relaciones Públicas de Porsche Latin America, el cambio obedeció al cumplimiento de las nuevas y exigentes normativas anticontaminación vigentes tanto en la Unión Europea como en EE.UU.

Y aunque no fueron pocos quienes pensaron que con los nuevos motores se verían mermados tanto el desempeño (por el efecto denominado ‘turbo lag’) como el tradicional sonido, basta una prueba en ruta para desechar esas ideas.

Y eso no es todo. El completo equipamiento contribuye a que los 718, además de muy divertidos de conducir, sean también extremadamente seguros y confortables.

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