27 de November de 2011 00:01

Ponce, monumental, indulta a gran toro

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La plaza de toros Quito vivió uno de los más importantes momentos de su rica historia cuando el maestro Enrique Ponce consiguió una extraordinaria actuación con dos grandes faenas de las que destaca por su trascendencia en el tiempo la escrita junto al toro Gobernador, número 142 de 490 kilos lidiado en cuarto lugar y que ante el clamor del público fue indultado.

Era la primera tarde de la feria que se celebraba sin la culminación de la muerte del toro en el ruedo, lo que supuso polémica entre los aficionados más puristas y quienes optaron por asistir a la plaza pese a la alteración de la tradición del ancestral rito.

Al finalizar la lidia, los diestros optaron por señalar la suerte final con una banderilla corta o con la mano y el espectáculo, para quienes han acostumbrado a ver la suerte suprema como colofón supo a incompleto.

Con una gran entrada en los tendidos se lidiaron reses de Huagrahuasi y Triana, hierros fraternos de los que destacaron por su juego el indultado cuarto, el tercero de la misma divisa de Huagrahuasi y el sexto, de Triana.

Ponce consiguió, tras el indulto, las dos orejas simbólicas y había paseado otra en su primero mientras que sus compañeros de terna El Fandi y Martín Campuzano también dieron la vuelta al anillo de la plaza con los trofeos simulados otorgados desde el palco. Los tres diestros saludaron una fuerte ovación que el público tributó como agradecimiento por torear en las circunstancias presentes.

El diestro de Chiva Enrique Ponce dio cátedra de su mejor tauromaquia tanto en su primero, que se dejó torear aunque iba con la cara alta. El suave saludo capotero remató con media verónica y la paciencia y cadencia afloró en una bien conceptuada faena de muleta prodigiosa en el pulseo y el temple por ambos pitones que entusiasmó a todos los espectadores. Paseó en la vuelta al ruedo con una oreja simbólica.

Pero en el cuarto, Gobernador de Huagrahuasi, Ponce brilló desde los lances a la verónica y un florido y torero quite de soberbias chicuelinas rematadas con una larga cordobesa. Ya con el trapo rojo el inicio de faena no pudo ser mejor: doblones de poder y gran fondo rematados con un gran forzado de pecho. La rápida lucidez del maestro comprendió que ese toro bravo, de preciosa lámina, requería de ciertas pausas y se las dio. Así bordó el toreo con estupendos derechazos de temple y forzados que firmaban las tandas con rotundidad y primor. La serie al natural fue sin par y en las sucesivas tandas con la muleta parecía que contenía un imán que hipnotizaba al bravo y noble burel a las bambas del engaño. Siguió el concierto con naturales de frente y a pies juntos de pletórica templanza y otra serie de arte y desmayo con la mano derecha antes del recital de roblecinas y poncinas que prendieron el entusiasmo general de un público que a esa hora ya pedía con fuerza el indulto. Sí, porque el sensible público de toros sabe premiar con un auténtico perdón la bravura y nobleza superior. Dos orejas rabo simbólicas, estas sí, como debe ser.

David Fandila, ‘El Fandi’, de Granada, fue aplaudido en el tercio de banderillas y derrochó entrega en su primero para ganarse una fuerte ovación al finalizar su primera faena.

Con el quinto El Fandi demostró sapiencia para llevar, en excelente labor lidiadora, al toro hacia los medios. Alcanzó un estupendo tercio de banderillas entre el aplauso fuerte del público. Inició con enjundia su tarea muleteril con pases de rodillas rematados con el de pecho y puso extrema voluntad para sostenter al toro en la muleta hasta conseguir algunos jaleados circulares y varias tandas de mérito con la derecha. Oreja simbólica.

Martín Campuzano, de Quito, Ecuador, no se acomodó con su primer toro, un bravo ejemplar que humilló y tuvo clase. Brindó a las figuras alternantes como muestra de reconocimiento a su presencia. Con viento molesto no se acopló hasta entrada la faena cuando descubrió las virtudes de Lanudo de Triana.

En el sexto, otro gran toro de Huagrahuasi de nombre Bullicioso, salió Martín decicido con una larga cambiada, entonadas verónicas y buena media de remate. Con la muleta se posó en los medios y de rodillas inició su faena que alcanzó momentos de esplendor, especialmente por derechazos de conexión y manos bajas y buenos remates.

Toreó bien al natural y su largo trasteo tuvo la suficiente vibración para agradar al público y sobre todo lucir las excepcionales condiciones del toro hasta adornarse en los pasajes finales en pases de pecho en circular para continuar con nuevas series de naturales y final colorido por alto. El torero ecuatoriano paseó por el albero con otra oreja simbólica justo cuando una tremenda granizada rompía sobre el cielo de Iñaquito. Ponce se fue a hombros.

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