30 de June de 2010 00:00

‘La polarización de posiciones es nefasta y negativa para todos’

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Miguel Rivadeneira y Gonzalo Ruiz. Programa El Personaje, de Ecuadoradio

¿Cómo se puede lograr la armonía sin dejar a un lado las divergencias?

Todos los extremos son malos. Buda habla del camino del medio. Por eso, pido que respeten mi posición teniendo en cuenta que no está ofendiendo a los demás y espero la misma reciprocidad. La agresión, decir que yo soy el dueño de la verdad, jamás hace bien a una sociedad. Lo importante es entender las dos posiciones. Cuando existe consenso el producto sale mejor. Es negativa y nefasta la polarización de posiciones para todos.

Entonces, ¿cómo debe enfrentarse esta realidad?

Nos quedamos encantaditos jugando de locales y nos da miedo pensar en jugar internacionalmente. Entonces, hace falta una pregunta: ¿cómo podemos aportar si empezamos a pensar en jugar en las grandes ligas? En este aspecto nos faltan dar mayores pasos. Los éxitos deportivos han hecho que pensemos internacionalmente. Pensar en grande implica un costo, pero el resultado es un país con nuevos logros. Lo lindo es que vivimos en Latinoamérica, una región complicada que te lleva a ser más creativo.

Ahora cuéntenos algo sobre usted, ¿por qué se inclinó por el andinismo?Me gusta la montaña desde los 8 años. A esa edad, el Tungurahua de Ambato (donde nací) me cautivó con toda su fuerza e imponencia. Entonces, me hice dos preguntas: ¿cómo se podrá ir allá? y ¿qué se sentirá estar allá? Ahí empezó todo.

¿Existieron resistencias familiares cuando se inició en el montañismo?

Al contrario. Mi madre ha sido una gestora y promotora maravillosa en este proceso de mi vida. Los mejores regalos que pueden darnos los padres son dos cosas: raíces y alas. Las raíces nos enseñan a ser orgullosos de lo que somos. Las alas nos pueden abrir, acariciar y hacernos volar a lo que queremos ser.

¿Existen paralelismos entre el montañismo y el toreo?

Personalmente, me gustaría reencarnar en un torero. La adrenalina me fascina. En la montaña, también nos jugamos la vida. Estamos en esa línea delgadita de la vida y la muerte.

¿Y dónde queda la soledad?

Un día les dije a los chicos de la Liga que me parecía muy lindo entrar al estadio con el apoyo de 20 000 personas. En la montaña no pasa esto. Cuando me han faltado 150 metros para llegar a la cima, he pensado que sería bueno que existieran personas apoyándome. Pero la parte bonita de permanecer solo en la montaña es que tienes que hacer crecer tu voz interior y la multiplicas.

¿En la montaña hay momentos de derrota y miedo?

Existen momentos de derrota y de reveses. Lo que más puede frustrar al ser humano en un proyecto es que no logres tu objetivo por culpa de terceros.

¿Cómo fueron esos desafíos en el Chimborazo?

El 28 de diciembre de 1988, cuando tenía 28 años, iba de líder de un grupo. Eran las seis de la tarde y estábamos intentando abrir una vía nueva en el Chimborazo. Asumí que había pasado la parte más complicada y de repente escuché un estruendo brutal y empezó a caer la nieve. Estuve a punto de morir enterrado en la nieve, pero me salvaron.

¿Un momento como ese es inmediato o eterno?

Ocurre en milésimas de segundos, pero el tiempo se te hace eterno porque piensas en qué ocurrirá después del impacto.

¿Cuántas veces le ha visto la cara a la muerte?La más importante ocurrió en el Chimborazo. Luego, tuve otro encuentro en el 2000 en el K2 y, después, tuve otra experiencia cuando bajé del Kanchenjunga. En esta experiencia el riesgo de avalancha era altísimo.

¿Ha visto los cadáveres de sus colegas?

Esa es una parte dura. En el Kanchenjunga dos amigos míos llegaron a la cumbre. Desafortunadamente, cuando uno de ellos bajaba rodó 500 metros y murió.

Entonces, ¿el exceso de confianza es un error?

Absolutamente. Cuando el riesgo es inminente, el tener miedo es saludable. Ser obsesivo es malo, pero ser tenaz es saludable.

¿Qué ha representado el Everest en su vida?

Existe un antes y un después del Everest. En lo deportivo me permitió conocer mis capacidades. En lo personal, me permitió hallar un horizonte más amplio.

¿Cómo se imaginó al Ecuador desde los 8 000 metros?

Fui el séptimo ser humano en el mundo que llegue a la cima del Everest sin oxígeno artificial. Lo hice como ecuatoriano y eso fue una gran alegría.

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