14 de julio de 2014 00:00

El capitán que soñó desde niño con la Copa

Lahm fue uno de los jugadores más regulares durante la Copa del Mundo y puntal del título que ganó Alemania. Foto: EFE

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Río de Janeiro.  DPA

Philipp Lahm cumplió ayer el sueño de su infancia: emular a Lothar Matthäus levantando la Copa del Mundo.
El triunfo frente a Argentina coronó, además, una forma distinta de entender el juego y el liderazgo en el fútbol alemán.

Pocos componentes de la actual selección dirigida por Joachim Löw guardan recuerdos del grito de Matthäus al alzar el trofeo en la noche de Roma en Italia 1990, después de batir 1-0 al mismo equipo al que ayer enfrentaron en el Maracaná de Río de Janeiro. Lahm, un loco del fútbol ya a los seis años, tiene el momento muy presente. “Lo vi un centenar de veces repetido”.
Además de Matthäus, solo Franz Beckenbauer en 1974 y Fritz Walter en 1954 recibieron el trofeo de campeón como capitanes del equipo alemán.

Lahm anhelaba unirse al exclusivo club, aunque su estilo de liderazgo, como el equipo que capitanea, se alejó de la tradición alemana.

Lahm creció en las divisiones juveniles del Bayern Múnich, donde tras un breve paso por el Stuttgart, se hizo un nombre en la Bundesliga.

Su debut en la selección llegó a los 20 años y pronto se hizo con el puesto de titular, tanto en el lateral izquierdo como en el derecho.
Tanto en su club como en el equipo nacional, su peso fue creciendo con los años, hasta convertirse en un hombre fuerte en el vestuario.

Sin embargo, Lahm tiene un estilo distinto de liderazgo, acorde con la nueva Alemania creada por Löw: más moderno, más colectivo, delicado.

Con 170 centímetros de altura, el capitán con cara de niño no es solo el más bajo de la zaga, sino de toda la Selección alemana. Pero el defensa compensa su desventaja física con una gran resistencia, una impecable colocación y una técnica depurada.

Cuando heredó la cinta en el 2010 fue casi un acto simbólico, ya que sucedió por lesión a un Michael Ballack que entroncaba con la tradición de capitanes recios como Matthäus, Oliver Kahn, Beckenbauer...

A sus 30 años, el capitán es el líder de una camada de jugadores que se enfrenta al mejor de sus momentos.

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