7 de junio de 2017 10:41

Chile vuelve a Moscú 43 años después del 'Partido Fantasma'

En el estadio Nacional de Santiago se disputó un polémico partido entre Chile y la URSS con la presencia de un solo equipo

En el estadio Nacional de Santiago se disputó un polémico partido entre Chile y la URSS con la presencia de un solo equipo. Foto: santiagonostalgico/Flickr

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Agencia DPA

Cuarenta y tres años después de uno de los partidos más escandalosos de la historia del fútbol, la selección chilena está de regreso en Moscú para medirse a Rusia en un encuentro amistoso que, más allá del paso del tiempo y el cambio de protagonistas, guarda un recuerdo sombrío.

El duelo del viernes servirá a ambos equipos como preparación para la Copa Confederaciones. Sin embargo, las estadísticas del fútbol dirán también que será el primer choque entre Chile y Rusia desde el 'Partido Fantasma' de Santiago que clasificó a los sudamericanos al Mundial de Alemania 1974 a costa de la entonces Unión Soviética (URSS).

La serie de repesca que jugaron ambas selecciones en 1973 es considerada una de las páginas más oscuras del fútbol. La URSS no viajó entonces a Santiago de Chile por cuestiones políticas y el partido de vuelta jamás se disputó. O al menos no con los dos equipos en cancha.

Los tiempos cambiaron después de aquel episodio, pero Chile nunca volvió a cruzarse con la desintegrada URSS, ni tampoco con Rusia. El último antecedente se remonta a Moscú, donde se jugó el partido de ida de la repesca para el Mundial de 1974, preludio del escándalo. El duelo se disputó el 26 de septiembre de 1973, dos semanas después del golpe militar que derribó al presidente socialista Salvador Allende, y concluyó sin goles.

La tensión ya se sentía en el ambiente. "Al llegar al aeropuerto en Moscú no nos dejaban entrar al país. Tampoco a mi compañero Elías Figueroa", recuerda en diálogo con dpa uno de los protagonistas de aquel acontecimiento, el exgoleador chileno Carlos Caszely.

A Figueroa, un destacado defensa central al que muchos comparaban por su calidad con el alemán Franz Beckenbauer, se le impedía el ingreso porque en la foto del pasaporte aparecía con el cabello corto pero entonces lo llevaba largo. Y a Caszely porque iba sin bigotes. La intervención de dirigentes chilenos solucionó el problema.

El empate de visita con la selección soviética en el estadio Lenin de Moscú fue recibida con esperanza en Chile, país que comenzaba a vivir una de sus más traumáticas experiencias con la dictadura militar de Augusto Pinochet, que se prolongó por casi 17 años.

"Rescatamos un empate que era muy bueno para encarar el partido de vuelta" previsto para el 21 de noviembre de 1973, rememora Caszely, un reconocido opositor a la dictadura, cuya madre estuvo detenida y sometida a apremios tras el golpe castrense, según revelaría el futbolista años más tarde.

Sin embargo, y debido a los acontecimientos que se sucedían en el país sudamericano, el combinado soviético no se apareció para el cotejo de vuelta en el estadio Nacional de Santiago de Chile, un emblemático escenario deportivo que fue usado por la dictadura como campo de concentración para encerrar y someter a torturas a partidarios del Gobierno depuesto.

A pesar de aquellos sucesos, la FIFA, presidida entonces por el británico Sir Stanley Rous, ordenó que la 'Roja', aún sin el rival al frente, debía presentarse a jugar en el estadio, que había sido desocupado poco antes por los militares para dar al mundo y al ente rector del fútbol una señal de normalidad, mientras los presos políticos eran reubicados en otros centros de detención abiertos por la dictadura.

Para cumplir con la exigencia de la FIFA, los once jugadores chilenos salieron al campo de juego vestidos con su indumentaria deportiva. Se pararon en el centro del campo, el juez pitó para dar inicio al 'Partido Fantasma', y cuatro de los futbolistas de la 'Roja' avanzaron hasta al arco rival, donde el capitán del cuadro, el delantero Francisco Valdés, anotó en una portería vacía el tanto que le dio la clasificación a Alemania 1974.

"Fue lo más grotesco que he vivido futbolísticamente. Era el teatro del absurdo", evoca Caszely, uno de los más populares del once chileno. Su fama se fue agrandando tras conocerse que él fue el único que no se despidió del dictador en la tradicional visita que realizan la selecciones a los presidentes antes de marcharse a un evento importante.

"Habíamos hecho un semicírculo y Pinochet pasó saludando de mano a cada uno de nosotros. Yo las tenía atrás y las dejé ahí. No me moví", recuerda a dpa el futbolista, que admitió haber sentido miedo. "Lo hice porque creí haber estado representando a la mayoría de mis compatriotas que rechazaban las dictaduras", justificó.

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