12 de junio de 2018 00:00

Los Juegos Nacionales de Olimpiadas Especiales son un oasis para 1 000 deportistas

Joselyn Olaya, de Guayas, en su presentación, en los Juegos. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

Joselyn Olaya, de Guayas, en su presentación, en los Juegos. Foto: Diego Pallero / EL COMERCIO

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Martha Córdova

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‘Señor Cueva, podría extender los Juegos por dos diítas más”, fue el pedido de una comisión de deportistas que participan en los Juegos Nacionales de Olimpiadas Especiales al presidente de la Fundación, Héctor Cueva.

Los Juegos son para muchos, de los 1000 deportistas, el oasis en sus vidas. Fixon Jaramillo llegó desde Machala para los lanzamientos de pelota, en su primer intento, los jueces tuvieron que hacer un largo recorrido para confirmar la marca: 33 metros.

El segundo tuvo menos centímetros, pero ninguno de sus cinco rivales puso en peligro su medalla de oro. Levantó su mano izquierda, la única que domina, en señal de triunfo y emitió un sonido gutural de celebración.

Nació hace 19 años con una parálisis total de la parte derecha de su cuerpo. Su mano diestra siempre está recogida, por ello sus padres le abandonaron y le pusieron al cuidado de una de sus abuelas. Los dos recogen botellas de plásticos y otros elementos de reciclaje para subsistir.

Olimpiadas Especiales de El Oro le regaló una carretilla para que se ayude con la venta de carne en palito. Con gestos y señas, Frixon demostró su felicidad. Fue su primera medalla en estos juegos, pero tiene dos más que ganó hace dos años en Santo Domingo de los Tsáchilas, sede de los juegos del 2016.

Con sonidos, se hacía entender que todos los días va a entrenarse al estadio de Machala y que estar en Quito le hace sentir feliz. Dijo que, cuando regrese de nuevo a casa, va a abrazar a su abuela y que le dará dos besos.

Elías Papa, de 30 años, pertenece a una comunidad de Loreto, en Orellana. En la prueba de los 100 metros, estilo libre, sacó una ventaja de más de 20 metros a sus rivales para lograr el primer lugar.

“En mi ciudad nado en la piscina de los militares, el grupo 19 con Lucy Alcívar”. Tiene un retardo leve que no le impide nadar, pero en los últimos meses sus ojos ven cada vez menos. Una de sus entrenadoras dijo que “se golpea mucho, creo que debe empezar a utilizar un bastón”.

Tiene los ojos rasgados como los oriundos de su región. Su piel es canela y su sonrisa de felicidad, como todos los deportistas de Olimpiadas Especiales que se sienten campeones de la vida. “En los Juegos de Machala (2014) gané dos de bronce y en Santo Domingo 2 de plata y 1 de bronce. En Orellana fueron cuatro de oro”.

Está feliz porque sus progresos deportivos, porque la natación le permite tener amigos. “Mis papás me dijeron que me porte bien en Quito”.

En cada escenario deportivo hay historias por contar. Los Juegos Nacionales tienen la presencia de 1 000 deportistas de 21 provincias. “Se trata de los XIX Juegos y cada vez se nota una mejor organización en cada provincia. Los deportistas vienen muy bien uniformados, los directores provinciales son los encargados de gestionar el financiamiento de sus uniformes y traslado hasta Quito”, dijo Héctor Cueva.

Así, cada delegación promueve en su provincia la práctica deportiva con Olimpiadas Especiales y la comunidad se une a su trabajo.

Los Juegos Nacionales continuarán hoy y culminarán mañana al mediodía en la Escuela Militar Eloy Alfaro de Parcayacu. Las personas que deseen admirar el trabajo de estos muchachos pueden acceder a este escenario deportivo de manera gratuita.

De la natación al tenis

Carla Bazantes logró varias medallas de oro y plata en Ecuador y en el extranjero en los Juegos Mundiales. “Fueron siete años que practiqué la natación, pero me cansé. Ahora estoy entrenando tenis”, dijo la deportista tras ganar el partido de la semifinal.

Apenas ganó el partido, con muerte súbita en el segundo set, corrió a los brazos de su padre y lloró. “Mis padres siempre han estado a mi lado. Por el día del padre quiero darle este regalo”, dijo la deportista de 25 años, que lleva en Olimpiadas Especiales desde que era adolescente.

Dijo que, después de la natación, sus entrenadores le invitaron a jugar tenis, “me siento feliz, me gusta mucho mi saque”.

Por sus años de práctica deportiva y sus victorias, tiene experiencia para hablar con los periodistas.

Nació con síndrome de Down, una alteración congénita que define varias de sus facciones en el rostro: sus ojos y labios, pero su sonrisa la dibuja ella. “Quiero felicitar a mi profesor Chistian por todo lo que hace por mí”.

Con la garra manabita

Karen Pilozo tiene 21 años, aunque no le gusta decir su edad. “Soy una niña y no me gusta”, dijo la manabita, que tiene varios títulos nacionales y medallas ganadas en Panamá y Los Ángeles.

“Venimos con el equipo manabita a dar guerra, tenemos mucha garra porque queremos llevarnos muchas medallas”, dijo la gimnasta, tras realizar su coreografía con la pelota.

“Estuve bien, pero me gusta más la cinta”, dijo la mantense. Para muchos entrenadores, es la deportistas número 1 de Ecuador en la gimnasia rítmica y destacan en ella su motricidad y su memoria para repetir las coreografías.

Sufre un retardo mental leve, que no le impide sonreír como la niña que es. “Mi profesora es quien me maquilla antes de cada presentación y también me peina”, detalla, aunque en su forma de hablar no es tan clara.

En estos Juegos quiere ratificar su calidad de gimnasta y lograr un cupo en la selección que va a los Juegos Mundiales el próximo año. “Vamos a hacer nuestro mejor esfuerzo”.

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