26 de mayo de 2014 21:13

La NBA tiene a sus jugadores desequilibrantes

Steven Adams (izq.), de Thunders, trata de quitarle la pelota a Manu Ginóbili, de los Spurs, en el partido de anteayer.

Steven Adams (izq.), de Thunders, trata de quitarle la pelota a Manu Ginóbili, de los Spurs, en el partido de anteayer.

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DPA
Los Ángeles

El pívot español Serge Ibaka regresó y los Oklahoma City Thunder lo celebraron con una victoria de 107-96 ante los San Antonio Spurs. Estos últimos vieron reducida a un 2-1 su ventaja en la final de la Conferencia Oeste de la NBA.

Ibaka sufrió el 15 de mayo una lesión en el gemelo de la pierna izquierda y los médicos anunciaron que se perdería el resto de la temporada. Pero ocurrió el milagro y el español regresó cuando nadie lo esperaba.

Su sola presencia pareció inspirar a los Thunder, que anteayer recuperaron su mejor nivel después de ofrecer una pobre imagen en los dos anteriores encuentros. Pero la aportación de Ibaka no solo fue presencial, sino que jugó un excelente encuentro al sumar 15 puntos, siete rebotes y cuatro tapones en 30 minutos.

En los dos primeros partidos de la serie, los Spurs anotaron 120 puntos en la zona y ganaron por una diferencia acumulada de 52 tantos. Pero con el regreso de Ibaka, los Thunder anotaron más puntos que su rival bajo el aro (52-36) y controlaron el rebote (46-40). “El regreso de Serge tuvo un doble impacto: emocional y deportivo”, resumió Scott Brooks, su técnico.

Los Spurs tuvieron en Manu Ginóbili a su mejor anotador con 23 puntos, pero solo pudo hacer tres en la segunda parte. Tim Duncan añadió 16 para el equipo texano, que se quedó en un pobre 39,6 por ciento de acierto en el lanzamiento.

“No jugamos con la concentración y agresividad necesarias y lo pagamos caro. Fue increíble ver cómo se recuperó Ibaka. Es un gran jugador diferente”, comentó Ginóbili

LeBron James, de Miami Heat, se saca la marca de George Hill, de Indiana Pacers, en el juego realizado en Miami.

LeBron James, de Miami Heat, se saca la marca de George Hill, de Indiana Pacers, en el juego realizado en Miami.

En otro partido, Miami Heat reposó en la gran noche de su mejor lanzador exterior, Ray Allen, para derrotar por 99-87 a Indiana Pacers y remontar la serie de las finales de Conferencia Este de la NBA.

El escolta del conjunto de Florida anotó 13 de sus 16 puntos en el último cuarto y permitió que el bicampeón del baloncesto estadounidense consiguiera una ventaja de 2-1 en la noche del sábado. “Estábamos como estancados en el lodo durante el primer cuarto.

Por eso, fue un gran mérito del equipo el modo en que nos recuperamos. No podemos jugar la serie al ritmo de nuestros rivales”, celebró el entrenador de los Heat, Erik Spoelstra, después de que su equipo se recuperara de una desventaja de 15 puntos en el descanso.

Allen volvió a mostrarse infalible desde el perímetro. El dueño del récord de más triples anotados en la historia de la NBA anotó cuatro lanzamientos de tres en la misma cantidad de intentos, todos en el último cuarto y en cinco minutos. A la tarea del ex jugador de los Boston Celtics se sumó otra protagónica de LeBron James, quien aportó 26 puntos, siete asistencias y cinco rebotes, y el papel destacado de Dwyane Wade, con 23 tantos.

Los Pacers, por su parte, no pudieron sostener la gran tarea de la primera mitad de partido y desperdiciaron la posibilidad de recuperar el factor campo en la serie. El conjunto de Indiana sufrió cinco pérdidas de balón consecutivas en el tercer cuarto y dejó escapar la ventaja de 37-22 con la que habían finalizado el segundo parcial.

“Salimos a jugar fuertes, pero no manejamos con inteligencia las faltas”, dijo Frank Vogel.

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