5 de February de 2013 00:03

Nazareno cuenta las horas para volver a la cancha

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En un auto Hummer amarillo y con salsa a todo volumen, Giovanny Nazareno se abre paso por la avenida Barcelona.

‘Naza’ como le conocen al jugador, tiene prisa por llegar al entrenamiento de Barcelona en el Monumental, y aunque el tiempo pasa, no se desespera, porque la sanción que le impuso la FIFA de 16 meses lo convirtió en una persona paciente.

Muchos se sorprenden al verlo en su auto y se preguntan ¿por qué a pesar de que estuvo sin jugar más de un año, mantuvo el costoso vehículo? Enseguida, él lanza una respuesta sencilla: “Yo sabía que volvería a jugar”.

Nazareno integró la Selección que participó en la Copa América de Argentina en el 2011. El 13 de julio, luego del partido de la Tricolor ante Brasil en el estadio Mario Kempes de Córdoba, al jugador se le realizó el control antidopaje y el resultado, según la Conmebol, fue positivo. Meses más tarde, el organismo decidió alejarlo 16 meses de las canchas.

Pese a la sanción, Barcelona le permitió seguir entrenándose. Luego de las prácticas, el jugador se refugiaba en su casa junto a su esposa Karina Solís y a sus dos pequeños hijos. Él asegura que no cayó en tentaciones. Sus únicas adicciones eran el PlayStation, las películas y el tenis, su segundo deporte favorito.

En la urbanización en donde reside, en el exclusivo sector de Samborondón, el ex defensa de Deportivo Quito y de la Selección se refugió en largas jornadas tenísticas junto a su primo Genaro. “ Hoy estoy cerca de ser un gran tenista”, comentó en tono de broma.

El futbolista nacido en Lago Agrio es muy creyente en Dios y forma parte de los Atletas de Cristo. El ex zaguero, Lisandro Torres, fue su guía espiritual. “Oramos mucho. Él me ayudó mucho con sus consejos y oraciones”, rememora Nazareno.

Pero a más de la oración y su familia, hubo alguien que fue su apoyo en momentos de desesperación y lágrimas, ese fue Luis Zubeldía, ex técnico de Barcelona. Todos los días recibió en su celular un mensaje de texto o una nota de voz del actual estratega de Racing de Avellaneda. “Sigue adelante que pronto se abrirán nuevas puertas”, le decía continuamente el entrenador argentino.

El técnico de la Selección nacional, Reinaldo Rueda, fue otra de las personas que motivó al jugador. “Me dijo que tuviera paciencia y que siguiera trabajando. Eso me impulsó más en pensar en la vuelta a la Tricolor”.

Del consumo de anabólicos casi no quiere hablar, y menos de quién le recomendó consumirlos. “No haré demandas, ya se acabó todo. Lo que me ocurrió fue por cuenta propia, yo no sabía qué consumía. Mi propósito era aumentar masa muscular”.

Esta para obligada le dejó grandes lecciones, pero sobre todo el dolor de “coronarse campeón sin jugar”. Si bien recibió la medalla y celebró con el grupo la estrella 14, Nazareno no se sintió ganador.

Tiene un especial agradecimiento con su compañero de equipo Máximo Banguera, quien le tendió su manos en cada entrenamiento, sobre todo cuando Nazareno estaba a punto de desmoronarse al ver a sus compañeros felices en las concentraciones y en los partidos. José Luis Perlaza y Bryan de la Torre también se mostraron solidarios con él.

Nazareno está de vuelta. Ahora cuenta las horas para jugar, aunque para lograrlo deberá ganarle la pulseada a Roosevelt Oyola, el dueño del puesto. “La tengo difícil, pero voy a pelear por ser titular”.

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