Morante de la Puebla y Manzanares, puro arte

fOTO: AGENCIA EFE

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Redacción Fiesta Brava ( i )

La capital castellana de Valladolid supo paladear una tarde de arte taurino puro. Al final de la corrida José Antonio Morante de la Puebla y José Mari Manzanares, se fueron a hombros, en reconocimiento a su lúcida faena.

Los portales especializados Mundotoro y Aplausos coinciden en resaltar la actuación de ambos diestros con una buena corrida de Zalduendo, (hierro que pasó a manos del ganadero mexicano Alberto Bailleres) con ejemplares nobles y de buen juego.

Aplausos reseña así lo mejor de la corrida de este viernes: “Un total de tres orejas paseó José Mari Manzanares, dos de ellas en el cuarto de la tarde, otro buen toro de Zalduendo, más alto que sus hermanos, al que le faltó entrega pero que embestía humillando. Manzanares aprovechó su buena condición para cuajar una excelente labor cargada de gusto y temple en cada muletazo”.

El alicantino lo pasaportó de un gran volapié. Otro trofeo paseó de su primero, un Zalduendo de buena condición. Manzanares ha desplegado lo mejor de su tauromaquia en una labor marcada por el temple, el empaque y la torería del diestro.

Manzanares cuajó al toro sobre los dos pitones gustándose en los remates. Mató recibiendo y tuvo que descabellar. Nada pudo hacer ante el deslucido sexto toro.

Gran faena de Morante en el quinto, distinta y distinguida. El sevillano acabó haciendo que se entregara en su muleta un toro noble pero remiso de Zalduendo. Dejó muletazos que eran auténticos carteles de toros. Gusto, temple y, sobre todo, despaciosidad.

Paseó un trofeo en el tercero de la tarde, un animal noble y con entrega de Zalduendo. Toreó como solo él sabe con la verónica en lances de gran enjundia. Con la muleta ha dejado bellísimos muletazos sobre ambos pitones. En el toreo accesorio destiló su peculiar sabor y tauromaquia. Estocada y oreja”.

Al finalizar el festejo ambos toreros se fueron a hombros en medio de una multitud de partidarios del toreo de arte que, en Valladolid escribió una página inolvidable.

El 13 de septiembre de 2014, en esta misma plaza, la espada dejó sin premio a Finito de Córdoba. Tenía todo para lograr el triunfo con el segundo de la tarde, pero se le escapó. Enrique Ponce abrió la tarde, con un toro muy flojo. Pese a sus intentos, no tuvo mayores opciones.

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