19 de abril de 2018 00:00

Miguel Parrales disfruta de los asados en Tumbaco

Miguel Parrales nació el 26 de diciembre de 1995, en Portoviejo. Ha jugado en el Villarreal B y las juveniles del Cruz Azul. Ahora, está en El Nacional.

Miguel Parrales nació el 26 de diciembre de 1995, en Portoviejo. Ha jugado en el Villarreal B y las juveniles del Cruz Azul. Ahora, está en El Nacional. Foto: David Paredes/EL COMERCIO

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Redacción Deportes
deportes@elcomercio.com (D)

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A Miguel Parrales le gusta analizar los movimientos que realiza Luis Suárez, el letal goleador del FC Barcelona de España, en el campo de juego. Se fija en las acciones del uruguayo y de otros delanteros de renombre en Europa para sacar provecho en la cancha. A sus 22 años, admite que hay defensas con gran experiencia en el campeonato, que saben ‘mañas’ y trucos para frenarlo.

Por ello, todos los días se esfuerza por mejorar y recibe los consejos del entrenador Eduardo Favaro y también los de su padre, de quien heredó el gusto por el fútbol.

El técnico está contento porque el atacante manabita mejora su juego. El año pasado sumó 10 goles con El Nacional y esta temporada, en la que las lesiones le han complicado, acumula cuatro.

Su evolución, sin embargo, se refleja en otros aspectos. El ariete ahora puede ‘aguantar’ el balón y habilitar a los hábiles y escurridizos Johnny Uchuari y Adolfo Muñoz, los pequeños ofensivos de los puros criollos.

Con su padre, quien vive en Manabí, también suele hablar a través de la línea telefónica. Su progenitor lleva su mismo nombre y su abuelito también. Ambos lo criaron en un ambiente futbolero.

Parrales abuelo fue utilero de Liga de Portoviejo y su progenitor se desempeñó como delantero de ese equipo. De ahí que el ofensivo de ‘El Nacho’ no esconde que es hincha del club manabita. Eso sí, guarda respeto por los militares.

“Desde que llegué al club me han tratado bien”, expresa tras una práctica en el complejo El Sauce, en Tumbaco, donde diariamente se ejercitan los criollos. Él ya jugó por el club en el 2014. En 17 cotejos marcó tres tantos. Pero admite que, en esa época, tuvo menos oportunidades para jugar.

Ahora, pelea la titularidad con Daniel Angulo, el potente atacante que estuvo la temporada pasada en la tercera división del fútbol brasileño.
Antes de esa ‘primera vez’ en el cuadro militar, hizo una pasantía en el Villarreal B de España, en el 2014. Luego, entre el 2015 y 2016, pasó por las juveniles del Cruz Azul.

Dice que esas experiencias le ayudaron a mejorar. Aunque destaca la disciplina de los jugadores ibéricos. “El ecuatoriano tiene condiciones para ir a Europa, quizás nos hace falta más profesionalismo”.

En México estuvo cerca de un año y ahí se adaptó al ‘picante’, aunque extrañaba la comida de la Costa. Ahora ya le tomó gusto a los asados que suele preparar Favaro en el complejo de Tumbaco. “Hace buenos asados”, cuenta. Le gusta salir poco a los centros comerciales y prefiere ver una película de ficción en casa.

De México, no olvida los momentos de preocupación que pasó cuando un terremoto impactó a Manabí y Esmeraldas, el 16 de abril del 2016. Tras conocer la noticia, intentó comunicarse sin éxito con su padre y su madre, Rocío Vera. “No pude dormir bien. De la preocupación hasta sufrí un desgarro y no pude jugar con el equipo”, recuerda. En el 2015, también pasó por ‘La Capira’, donde precisamente se entrenaba su padre.

Tras su paso por México fue a Universidad Católica, pero ahora quiere destacarse en El Nacional, donde le gustaría alcanzar un título. Pero, ¿es posible lograr el campeonato? “Para nada. Podemos pelear arriba”, responde. Ahora, se alista para volver a jugar. Los militares recibirán este 21 de abril del 2018 a Independiente.

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