10 de julio de 2014 16:42

¿Brillará Messi en el Maracaná?

Lionel Messi busca superar la marca de los holandeses Daley y Bruno Martins Indi. Foto: AFP

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AFP
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Si alguien preguntara a cualquier futbolista argentino cuál es su máxima aspiración, diría sin duda: ser campeón del mundo y levantar la Copa en el Maracaná. Lionel Messi, el mejor de todos, puede cumplir ese sueño casi imposible. Pero todavía no explotó.

Dicen que en esta temporada jugó a media máquina en el FC Barcelona para preservarse hacia el Mundial, dicen que está enfocado para no dejar pasar ese momento único, dicen que espera ese día como pocas cosas en su vida.

'La Pulga' tiene un amor propio que puede perforar cualquier récord que se le ponga enfrente, pero no es como su amigo y compañero del Barcelona Javier Mascherano, un caudillo de pelea que contagia al resto.

El joven de Rosario está pensando cuándo le darán ese segundo fatal, ese que invierte en pensar antes que el resto para ejecutar sin piedad.

Parecía que se encaminaba sin escalas a ser el mejor del Mundial cuando en la fase de grupos había anotado cuatro goles en tres partidos, contra apenas uno que tenía en Alemania-2006 y Sudáfrica-2010. Pero ahí frenó.

Pasaron Suiza, Bélgica y Holanda, tres selecciones de estilos diferentes pero similares en la decisión de colocarle marca duplicada o triplicada al hábil delantero argentino, y de esa forma lo anularon.

Argentina avanza, pero Messi no aparece

La Albiceleste avanza, pero el cuatro veces ganador del Balón de Oro parece no sentirse cómodo sin los otros tres fantásticos juntos: Angel Di María, un avión que no pierde la precisión en velocidad, está lesionado; Sergio Agüero, su socio más eficaz en los pases cortos ha regresado tras lesión, pero le falta ritmo; Gonzalo Higuaín, amagó con iniciar una serie goleadora al anotar ante Bélgica y ahí paró.

Y entonces el pibe de Rosario no encuentra socio para descargar: levanta la cabeza, no ve a nadie libre, da una vueltita y ya tiene encima un vallado imposible de perforar. Sus compañeros solo lo miran porque como los 40 millones de argentinos esperan que frote la lámpara y encare hacia la portería rival, donde se vuelve letal.

Messi celebró como un loco el pase a la final, algo infrecuente para su timidez e introversión. En la tanda de penales, cumplió con su parte: anotó el primero, el que contagia confianza al resto de los ejecutantes. No más.

"Qué partido hicieron. Qué locura. Estamos en la final!! Disfrutemos. Abrazo grande a toda la Argentina. Nos queda un pasito más”, señaló en su cuenta de Instagram junto a una foto suya en la que se lo ve sonriente sentado en una silla esperando para pasar el control antidopaje.

Pero no fue la prodigiosa pierna izquierda de Messi la que salvó a Argentina ante Holanda, sino las manos de Sergio 'Chiquito' Romero, suplente en el AS Mónaco de la liga francesa y vilipendiado en Argentina, ahora convertido en héroe nacional.

Le costó años, pero Messi ya tiene al público argentino en el bolsillo. Si levanta la Copa el domingo en el Maracaná, en pleno corazón de territorio enemigo, se convertirá en un mito inigualable ante el que deberá rendirse hasta el mismo Diego Maradona.

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