18 de julio de 2017 12:10

Masajistas, las 'madres' que cuidan de los corredores

Los competidores del Tour de Francia pasan por un campo de girasoles. Las masajistas son una parte importante en la preparación de estos deportistas

Los competidores del Tour de Francia pasan por un campo de girasoles. Las masajistas son una parte importante en la preparación de estos deportistas. Foto: EFE

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Agencia EFE

Tras la segunda jornada de descanso, el Tour de Francia vivió una jornada de transición rumbo a los Alpes. Las piernas de los favoritos ya están listas para dos grandes batallas, en el Galibier y en la llegada en alto del Izoard.

Que tengan piernas o no dependerá de los masajistas, los que aportan las manos mágicas para los músculos de los líderes.
Son los profesionales del músculo que ejercen de "madres, confidentes" y que están siempre al lado del corredor, en el hotel, en la salida, en carrera, en meta. Su función, junto con el descanso y la alimentación, es imprescindible para los ciclistas. Son los elegidos para poner las piernas a punto, "como estaban antes del esfuerzo".

Fer Gómez es masajista del Movistar. Es cántabro, tiene 37 años y es padre de dos hijos. Empezó como masajista en 2007, con el Saunier Duval, y desde 2011 trabaja en el Movistar. En una salida de etapa, atendió a EFE para contar en qué consiste su trabajo.

"En Movistar somos cinco masajistas y un osteópata, y cada uno da dos masajes al día, en el resto del día desempeñan otras funciones, que van desde preparar la bebida para la etapa o el traslado de las maletas de los corredores al hotel siguiente", señaló.

"Nos levantamos y nos repartimos el trabajo. Uno prepara las neveras, otro limpia el autobús y lo prepara para la carrera, otro se encarga del comedor y ayudar al cocinero y otro prepara el avituallamiento", explicó.

Después de que todo está preparado para la carrera, trabajo que lleva unas dos horas, suben a las habitaciones de los corredores, cogen las maletas y las llevan al camión para el hotel del día siguiente.

El primer bloque de trabajo ya está cumplido. Ahora hay que ir a la salida, al aparcamiento de autobuses habilitado por la organización. Allí, dos masajistas preparan los bidones de carrera y otros calientan los músculos a los corredores para salir a la batalla diaria.

Todo el equipo de auxiliares se marcha a la zona de avituallamiento antes de tomarse la salida. En el punto establecido dos esperan a sus muchachos para darles los bidones y alimentos sólidos y otros dos se desplazan a un puerto o lugar convenido para lo mismo, que no falte liquido a los guerreros del Movistar.

Normalmente, explica Fer, los únicos masajistas que se dedican a atender a corredores concretos son Mikel, fisioterapeuta de Nairo Quintana, y Escámez, quien se ocupa de la musculatura de Alejandro Valverde. El resto del equipo no tiene un corredor específico, pero normalmente, y por afinidad, suelen atender a los mismos, por ejemplo, Fer Gómez a Castroviejo y Jesús Herrada.

Los masajistas entran en acción sobre las 8 de la tarde, y cada sesión dura en torno a una hora y cuarto, dependiendo de si se trata sólo de tonificar las piernas o también la espalda.
"El masaje tiene la función de recuperar los músculos de los ciclistas, y a veces usamos cremas con frío para recuperar antes. Se trata de soltar las piernas para que salgan al día siguiente con la musculatura fresca, lo mas aproximado posible a su estado normal", explica Fer.

Explica el masajista cántabro las diferencias en el desgaste muscular entre las etapas llanas y de montaña. "Llegan con los músculos más duros después de una etapa llana en las que ruedan a alta velocidad. En las de montaña hay días y días. Por ejemplo, Castroviejo llegó el otro día de Peyragudes con el vasto como una piedra, y en ese caso hay que insistir más en el masaje para que el músculo vuelva a su estado natural", dijo.

En el proceso de recuperación de un corredor tras el esfuerzo, el masaje es un factor imprescindible, como el propio descanso y la alimentación. "Se va notando el desgaste muscular a través de los días, aunque cada uno tiene su musculatura, unos más dura que otros, y se nota que va cambiando de un día a otro", destacó.

Un trabajo diario que influye también en la relación laboral y personal entre corredor y masajista, que a menudo se convierte en la persona de confianza y confidente en los momentos de manifestar alegrías y frustraciones tras la etapa.

"Entre nosotros decimos que somos como madres para ellos, los atiendes en masaje y para cualquier cosa que necesiten. En carrera somos los que estamos más cerca de ellos. Al final no eres solo masajista, sino también amigo. Cuando llegan reventados, se tumban en la camilla, te comentan todo, cómo ha ido la etapa, se desahogan contigo", comentó Fer.

Una vida nómada la del masajista, complicada, a la que hay que saber encontrar el lado positivo. "Estás gran parte del año fuera de casa, apenas estás tres meses en casa. Está claro que te tiene que gustar viajar y el trabajo que haces. Si no, sería imposible. También es verdad que todo el tiempo libre que tienes lo dedicas al cien por cien a la familia, y lo disfrutas de manera especial", subrayó.

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