25 de febrero de 2017 00:00

Mario Villegas y Javier Rivadeneira llevan la resistencia al límite

Javier Rivadeneira en un entrenamiento en el parque La Carolina . Foto Diego Pallero / EL COMERCIO

Javier Rivadeneira en un entrenamiento en el parque La Carolina . Foto Diego Pallero / EL COMERCIO

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Álex Puruncajas.  Redactor(D)

A Javier Rivadeneira se le reventó una ampolla de un dedo de sus pies mientras competía en la carrera Chone Corre Ultramaratón, del 8 de enero. Eran las 03:00 y el contratiempo le obligó a detener su trayecto por unos minutos.

Él aprovechó su receso para cambiarse de ropa y refrescarse. Luego, continuó con su recorrido para completar el trayecto total de 150 kilómetros establecido por la carrera. Al final, terminó en el primer lugar tras completar 17 horas de trote, en la competencia que se realizó entre las localidades manabitas de Pedernales, Jama y Chone.

El quiteño está acostumbrado a sortear este tipo de contratiempos en las carreras de largo aliento, que han tomado vigencia en el país en los últimos cinco años. A sus 31 años, ya acumula 27 maratones y 13 ultramaratones.

En su niñez se dedicaba a las artes marciales: kick boxing y jiu-jitsu eran sus disciplinas preferidas. Pero en su juventud empezó a tomarle gusto a las carreras de fondo y semifondo como la Quito-Últimas hasta que dio el salto a las pruebas de alta resistencia en la montaña que, por lo general, superan los 100 kilómetros. Estas competencias son conocidas como ultratrails.

“Terminar estas pruebas representa un desafío contigo mismo”, asegura el deportista, quien también es chef.
Para competir y ganar estos retos, él se prepara todos los días. Corre unas cuatro horas, nada y trepa montañas, otra de sus pasiones.

Además, revisa el trayecto de las pruebas con meses de anticipación. Explica que analizó durante cuatro años la Ultramaratón de Cuenca, donde triunfó en agosto del año pasado.
Eso sí, advierte que su clave para ganar las pruebas es la preparación mental.

Él suele dividir los kilómetros de una carrera con recuerdos de sus familiares. Así lo hizo en la Chone Corre Ultramaratón. “Incluso, a un kilómetro le puse el recuerdo de un perro”, cuenta el atleta que ahora se prepara para intervenir en el ultramaratón Andes Racing, en Perú, de 100 kilómetros, entre el 25 y 26 de agosto.

Mario Villegas es uno de los ciclistas más resistentes del país. Foto. Diego Pallero/ EL COMERCIO

Mario Villegas es uno de los ciclistas más resistentes del país. Foto. Diego Pallero/ EL COMERCIO

Un ciclista que se fortalece en las grandes distancias
Sapos y ranas se cruzaron en el camino del ciclista extremo Mario Villegas, la madrugada del 12 de febrero, en la carretera del cantón manabita Jama. La presencia de los anfibios hizo que disminuyera el ritmo de pedaleo.

Algunos de los animales se le treparon por las piernas, en medio de una fuerte lluvia, y el aventurero sintió algo de escalofríos. Los esquivó y siguió pedaleando para continuar con su recorrido a la meta, establecida en la zona de Montañita, Santa Elena. La lluvia no paraba, pero él era alentado por su equipo de abasto, que le seguía de cerca en un auto. A esa altura, ya había cubierto 360 km de los 700 de su desafío personal, denominado NonStop Spondylus.

El reto empezó un día antes, el 11 de febrero. A las 06:00 de ese día, partió desde San Lorenzo Esmeraldas para cubrir los 700 kilómetros.

A Villegas estas pruebas lo estimulan. Entre el 2011 y el 2012, pasó por 10 países de Sudamérica en un año y medio en su bici. En abril del 2016, en cambio, pedaleó 400 km desde Quito, hasta Muisne, en una cruzada para llevar donaciones a las personas afectadas por el terremoto.

En estas carreras la adrenalina se dispara. Pero también aparece el agotamiento natural del desafío. Así le ocurrió, en su reto NonStop Spondylus. Por eso, hasta llegar a la meta se abastecía de líquido y una bebida casera compuesta de panela, limón y sal. Los integrantes de abasto lo motivaban y le tomaban fotos para documentar su reto.

En su travesía, el quiteño hizo 10 paradas para alimentarse con barras de proteínas, sánduches y frutos secos.
En una de las paradas –en Manta-, se recostó sobre el piso y descansó 12 minutos. “Ese leve descanso me ayudó”, cuenta el deportista, de 40 años, quien preside el grupo BiciEcuador, que hace paseos por el país.

Al final, completó la prueba a las 16:00 del 12 de febrero. Lo hizo luego de pedalear durante 35 horas. “Luego de unos minutos sentía que se me apagaba el motor”, dice entre sonrisas. Su nuevo plan es pedalear por las zonas de Rumichaca y Huaquillas, en 900 kilómetros.

Para ello, continuará con su preparación diaria, que incluye pedaleos de 40 kilómetros diarios por las calles de Quito.

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