10 de February de 2014 00:02

López sueña con un oro paralímpico

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Al otro lado del teléfono está Bayron López programando una entrevista con este Diario. ¿Puede ser martes?, pregunta. Antes de llegar a un acuerdo, la voz de una mujer ­interrumpe. "No puedes. Tienes reuniones".

López se ríe, hace memoria de las citas pendientes y cuenta que la dama que está a su lado es Dalila, su esposa. Le agradece por repasar su agenda en voz alta y confirma: "martes, a las 12:30 está bien".

Dalila Burgos es la mano derecha de López, presidente del Comité Paralímpico Ecuatoriano (desde noviembre del 2012) y ganador de las últimas cuatro ediciones de la Quito Últimas Noticias 15K en silla de ruedas de competencia. También es su guía y compañera desde el 2006.

Aunque ya han pasado siete años desde que se vieron por primera vez, el atleta tiene vivo ese recuerdo.

Fue en un centro de Internet, en El Empalme, de donde ambos son oriundos. Ella pasó por alto el dinero que López tenía que pagar por una impresión. Entre risas cuenta que lo conquistó con USD 0,25. Desde ese año están juntos.

Dalila lo presentó a sus padres. Por la discapacidad física de Bayron, ella le preguntó a su padre si estaba de acuerdo. Él le contestó: "Si tú no tienes problema, yo tampoco lo tengo".

Burgos visita a su pareja en su oficina (ubicada en las calles El Comercio y Últimas Noticias). Ambos pasean, salen de compras, acuden juntos a los entrenamientos…

No importa si el técnico Fernando Espinoza programa una práctica a las 06:30 y justo ese día amanece lloviendo. Dalila lo sigue con gusto. Eso sí, lleva consigo la cobija que utiliza para aplacar el frío que corre a esa hora en el estadio Atahualpa.

La dedicación de Dalila, de 26 años, le permite conocer el itinerario de su esposo, pues ella no trabaja con él ni forma parte de la nómina que labora para el Comité Paralímpico.

Pero además de pasar casi el 90% de su tiempo junto a su esposo. Dalila es quien lo motiva a seguir con la carrera de deportista. Y él es aplicado. Desde el 2007, López se dedica "de lleno" al atletismo.

Ese año, él se propuso trabajar "duro" para obtener victorias y así lo hizo. Ha ganado decenas de medallas en 10, 15 y 21 kilómetros.

Aunque todas las pruebas son especiales para López, siempre que habla de su trayectoria deportiva recuerda su paso por Italia.

A ese país llegó el 22 de abril del 2012 en busca de la clasificación a los Juegos Paralímpicos de Londres. Aunque sumó una hora y 45 minutos en la Maratón de Padova, no consiguió el cupo. Cinco minutos lo apartaron de esos juegos.

El requisito era lograr la marca A, 01:40. Pero a pesar de no alcanzar su objetivo ni ninguna de las tres medallas, López se dio el gusto de trepar al podio. Le entregaron una placa por su desempeño y por haber llegada a tierras italianas desde "tan lejos". A esa experiencia la ­califica como única.

Fue especial, además, porque corrió con el marco de una silla regalada y con guantes que no eran los adecuados. Su silla nueva no llegó a tiempo. Como López detesta darse por vencido, acopló la silla que le dio el español Rafael Botello y se lanzó a la aventura.

Los cinco minutos que lo dejaron sin un cupo en los Juegos de Londres enterraron una 'espinita' en su mente, que espera sacársela en las clasificatorias para los Juegos de Río de Janeiro. Su sueño es ganar una medalla paralímpica.

Pero no será sencillo, admite. López, por lo general, se entrena dos y hasta tres veces al día. Lo hace en el estadio Olímpico Atahualpa, bajo la guía de Espinoza.

Actualmente diseña su plan de entrenamiento y de competencias de la temporada 2014. Por sus obligaciones como presidente del Comité Paralímpico Ecuatoriano, el deportista pidió permiso para ausentarse de los entrenamientos. Volverá cuando reduzca el número de reuniones para definir presupuestos, futuros torneos...

Con 35 años de vida, López está decidido a dar batalla a promesas como Jesús Vélez, de 17 años y también de El Empalme, que ya lo superó en un certamen clasificatorio. "Pero eso no significa que no ayude a la gente que está detrás o delante de mí". Esa reflexión la hace al recordar su edad.

Aunque López siempre disfrutó de la aventura, no logró destacarse en el colegio. El deporte no era parte de su vida. Le apasionó el baloncesto y atletismo después de que le amputaran su pierna izquierda. La perdió a los 18 años, a causa de un accidente en motocicleta.

Al inicio tenía miedo del "qué dirá la gente". Prefería permanecer en casa para evitar las miradas de sus vecinos que, según él, lo regresaban a ver hasta en ocho ocasiones.

El paso decisivo lo dio cuando llegó a Quito. Su hermana lo llevó a pasear en el parque La Carolina. Allí lo dejó una hora, mientras ella compraba pollo para almorzar en un centro comercial aledaño al parque.

Entonces, escuchó risas, gritos… se acercó y miró a gente con discapacidad física jugar baloncesto. Fue en 1998.

Ahora se moviliza por cuenta propia: usa muletas; tiene licencia para conducir y planea la llegada de su hijo.

Su vida  

Nació en El Empalme (Guayas) hace 35 años. Está casado con Dalila Burgos.

Trayectoria  

Empezó a jugar baloncesto en 1998, después de accidentarse. Le amputaron la pierna a los 18 años. Desde el 2007 se entrena, al menos, dos veces por semana.

Sus expectativas 

Traba para clasificarse a los Juegos Paralímpicos de Brasil. Se realizarán en el 2016.

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