3 de mayo de 2016 12:41

Un monje budista tailandés también es parte del milagro del Leicester

El monje budista tailandés Phra Prommangkalachan reza junto a una tela y un talismán sagrado dedicado al equipo de fútbol británico Leicester City en el templo Wat Traimit, también conocido como el templo del Buda Dorado, en Bangkok (Tailandia). Foto: Run

El monje budista tailandés Phra Prommangkalachan reza junto a una tela y un talismán sagrado dedicado al equipo de fútbol británico Leicester City en el templo Wat Traimit, también conocido como el templo del Buda Dorado, en Bangkok (Tailandia). Foto: Rungroj Yongrit/ EFE

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Agencia DPA

Para los tailandeses, no hay duda de quien fue el artífice del "milagro del Leicester". Se trata del monje budista Chao Khun Thongchai, Phra Prommangkalachan, el hombre en quien los dueños del club confiaron para cargar al equipo de energías positivas.

Tras una pretemporada marcada por los escándalos, el dueño tailandés del club inglés, Vichai Srivaddhanaprabha, decidió acudir al reconocido monje de su país para que purifique el estadio del Leicester y bendiga a los futbolistas. "Sabía que iban a ganar", dijo el apodado por algunos tailandeses como "monje del Leicester" después de que el club celebrara el lunes un histórico título en la Premier League.

"Decidí bendecirlos para que el mundo sepa de lo que somos capaces los tailandeses", señaló Thongchai con una sonrisa desde su estudio en Bangkok, adornado con estatuas budistas e imágenes del club inglés grabadas con letras runas.

Invitado por los dueños del club, Thongchai viajó en varias ocasiones al King Power Stadium, el estadio del Leicester, para meditar y enviar pensamientos positivos antes de los partidos. También lo hizo intensivamente desde Bangkok. "Bendije el estadio para purificar la energía y a cada jugador para que puedan concentrarse y estar libres de presiones", explicó su tarea el monje, que regó de agua bendita el campo de juego y entregó a cada jugador del equipo tres amuletos colgados en cadenas de oro.

Thongchai fue convocado por el presidente luego de la escandalosa gira de pretemporada que el club realizó en Tailandia, donde tres jugadores fueron filmados en una orgía con prostitutas tailandesas.

En las imágenes, además, se vio a los jugadores profiriendo insultos racistas hacia las mujeres. El escándalo provocó la salida de los futbolistas involucrados y la del entrenador Nigel Pearson, quien fue reemplazado por Claudio Ranieri. Junto al italiano también llegó, casi inadvertido, el monje Thongchai, convertido ahora en un miembro más del equipo.

Sus servicios, sin embargo, no son exclusivos: también numerosos deportistas locales acuden en busca de su ayuda y Thongchai los bendice con su canto sonoro y les entrega un talismán. Si bien el monje no estuvo en la definición del título, sí hubo muchos compatriotas suyos en las gradas, ya sea empleados del club o ganadores de concursos, todos ellos orgullosos de la influencia tailandesa en la hazaña del Leicester. "Es solo cuestión tiempo para que lo logremos. Créame, yo lo sé", dijo con tranquilidad el aficionado tailandés Manop Laohanan tras presenciar el domingo el empate 1-1 ante el Manchester United en Old Trafford, insuficiente para garantizarse ese mismo día el título de la Premier League.

Venticuatro horas después, el Leicester se coronaría por primera vez en su historia en la Liga inglesa de fútbol gracias al empate 2-2 que el escolta Tottenham cedió en su visita al Chelsea. Manop aseguró que realizó antes del encuentro un ritual en un santuario, al que prometió donar cuatro cajones de naranjas si el Leicester lograba el título. "Los espíritus oyeron mi pedido", dijo orgulloso. "Ahora, debemos recompensarlos". Su compatriota Kulkornaon Chanpanya fue un paso más allá y meditó toda la noche en un templo para pedir por la buena marcha del club. "Nunca me gustó el fútbol, pero el Leicester tiene dueños tailandeses y lo están haciendo muy bien", contó a medios locales.

Kulkornaon reveló que meditó con especial intensidad durante el Año Nuevo, en momentos en que el Leicester estaba atravesando algunas dificultades en la temporada. "Fui al templo como parte de un grupo de meditación y allí mis amigos y yo pedimos por el éxito del equipo", señaló Kulkornaon, que sin embargo no quiere quitar méritos a los jugadores y el entrenador. "Lo mío solo fue un pequeño rol en todo esto". 

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