18 de marzo de 2018 00:00

El karate tiene más practicantes en Cañar

El entrenador Luis Gervacio, en una de las prácticas con sus alumnos de la categoría infantil, en el gimnasio que funciona en el coliseo Los Cañaris. Foto: Manuel Quizhpe / EL COMERCIO

El entrenador Luis Gervacio, en una de las prácticas con sus alumnos de la categoría infantil, en el gimnasio que funciona en el coliseo Los Cañaris. Foto: Manuel Quizhpe / EL COMERCIO

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Redacción Cuenca
(F-Contenido Intercultural)

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El bullicio de niños y niñas se escucha en las afueras del gimnasio del coliseo Los Cañaris. Los alumnos de la escuela de karate promovida por la Liga Deportiva Cantonal de Cañar usan un vocabulario japonés en sus entrenamientos.

Luis Gervacio, cinturón negro primer dan, es el entrenador. Se muestra serio y exigente. Con su guía, los alumnos gritan Oi Suki y Gyaku Suki, que significa puños con la mano adelante y puños con la mano atrás. También se escucha Mae Geri y Yoko Geri: patada de frente y patada de lado.

Con los niños, que se encuentran en la fase inicial, se realizan juegos lúdicos para que desarrollen su motricidad y se vayan adaptando a la técnica. Ellos juegan en la colchoneta, con ejercicios de competencia. La idea es que se enamoren del karate y no se retiren.

En el caso de los prejuveniles, los trabajos técnicos no varían, pero requieren una preparación intensa en velocidad y resistencia. El nivel de carga sube de acuerdo con la edad.

Los niños y niñas disfrutan con los ejercicios, mientras sus padres o familiares siguen con atención cada movimiento desde fuera del tatami. Los alumnos llegan de diferentes sectores del cantón Cañar, unos de las comunidades de Quilloac, Chorocopte, Ingapirca, otros del centro de Cañar y sus alrededores.

Según Gervacio, el 50% de sus dirigidos pertenece a las comunidades indígenas y el resto a la población mestiza. Son 38 alumnos, de edades entre los 5 y 15 años, quienes llegan al gimnasio en horarios de 14:30 a 18:00, conforme a su edad y al nivel de aprendizaje.

El estratega pondera que los alumnos del sector rural se caracterizan por su lucha y temperamento. No obstante, todo cañari se arriesga ante cualquier desafío, nunca huye. “Los bravos cañaris tenemos esa actitud, ese ánimo y nos ha dado buenos resultados”.

Los integrantes de la escuela de karate están distribuidos en las categorías preinfantil, infantil, menores y prejuvenil. Se suman los de la división sénior, quienes ya representan a la provincia en torneos nacionales. Ellos, en ocasiones, se convierten en monitores.

Los más destacados en sus categorías compiten en otras localidades con el apoyo de la Liga de Cañar. Lo hacen en los torneos estudiantiles organizados por la Federación Deportiva Estudiantil de Cañar o en topes amistosos con otras escuelas de karate, en Azogues, Tambo, Suscal y Déleg.

Gervacio se siente satisfecho con su trabajo porque la mayoría de sus dirigidos han conseguido medallas en las competencias. Él está convencido que, con la misma dedicación, deportistas como Edén Pacheco, Jean Alulema, Carlos Morocho, Damián Navas, pueden ser representantes de Cañar.

Un espejo grande está colocado al fondo del gimnasio en donde los alumnos simulan la técnica. En los rincones del escenario se puede observar guantines, canilleras y bucales para las competencias. También hay cinturones azul y rojo para diferenciar a los bandos en un combate.

Walter Quinteros, presidente de la Liga Deportiva Cantonal de Cañar, destaca que a más de la escuela de karate también se promueven otras disciplinas como judo, atletismo, baloncesto, fútbol y ajedrez. Las clases se realizan en diferentes locales del coliseo Los Cañaris, de 14:00 a 18:00.

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