28 de January de 2013 00:04

La juventud criolla vuelve con más fuerza

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El juego colectivo de El Nacional que había desaparecido el año pasado encaró su resurrección de la mano del DT Orlando Narváez. Fue este estratega, interino por cierto, el encargado de darle una nueva sonrisa a la diluida cara del club rojo en la primera fecha del torneo ecuatoriano.

Ante la ausencia del técnico español Manuel Tomé, quien llegó el viernes anterior y miraba con cautela a sus futuros dirigidos desde el palco del Atahualpa, el entrenador ecuatoriano vestido con pantalón de terno y camisa blanca, repuso las convicciones del cuadro criollo que de a poco olvida las penurias de la temporada pasada, en las que casi se van a la Serie B.

Más allá de la crisis económica, el déficit y la falta de auspiciantes en la camiseta, el plantel criollo logró domar con facilidad al león cuencano como si fueran sus mejores años. Esto no hubiera sido posible sin la mano de una plantilla conformada por jóvenes futbolistas que buscan un espacio para consolidar su talento.

En estos 24 días de trabajo en el Sauce, sin técnico oficial, Narváez impulsó a un grupo de juveniles que trabajaron con él en la Reserva el año pasado. Su objetivo es retomar la posta del ‘Nacho’ como un equipo formador de jugadores.

Alejandro Villalba, por ejemplo, fue uno de los canteranos que disputó por primera vez un partido de Serie A. Con apenas 20 años, el joven volante llegaba con la difícil misión de suplir la baja de Marwin Pita por la izquierda.

No pudo soñar con un mejor debut. Gracias a sus arranques ofensivos, habilitaciones a los delanteros y hasta recuperación de balones, los capitalinos le deben gran parte de la victoria obtenida. Su recompensa se transmitió en una estela de aplausos cuando fue sustituido por Franklin Guerra en el minuto 78.

También fue destacado lo que hicieron sus compañeros en formativas Jorge Valencia y Bryan Oña. El primero fue el central escogido por Narváez, en lugar de Juan Carlos Anangonó y el segundo es un mediocampista de gran ‘pique’ y baja estatura que ya cumplía labores de juvenil ideal el año pasado.

Los goles, como no podía ser de otra manera, también tuvieron la curiosidad de ser encajados por tres ex jugadores del Deportivo Cuenca, antagonista del ‘Rojo’ ayer en el ‘Coloso del Batán’.

Miguel Bravo fue el primer ex morlaco en marcarle a su ex equipo. Un sutil tiro libre por encima de la barrera se coló al costado derecho, dejando inútil el estiramiento del golero Marcelo Ojeda. Ese fue el empate para los criollos a los 41’, ya que antes los australes se adelantaron por intermedio de Miller Castillo.

En el segundo tiempo, el ‘Bi-Tri’ amplió la cuenta por intermedio de otros dos ex cuencanos. Juan José Govea anotó el segundo a los 57’, tras aprovechar un centro y golpear al arco con un remate cruzado. Dos minutos después Édison Preciado cerró la cuenta gracias a un arranque de Villalba, que le dejó servida la pelota cuando estaba solo ante Ojeda. Fue la primera pelota que tocó el delantero, quien había ingresado un minuto antes al compromiso.

El ‘Expreso Austral’ fue todo lo contrario. La excesiva confianza en el volante argentino Damián Manso terminó por hacer su juego trabado y con poca presión ofensiva. Pese a que los morlacos se adelantaron en el marcador terminaron por bajar los brazos con los goles criollos. Uno de ellos fue Argenis Moreira, quien provocó la falta que originó el segundo gol de El Nacional y luego salió expulsado por doble amarilla.

Una lección para los dirigidos por Guillermo Rivarola, que subestimó a su rival y terminó contra las cuerdas. En la siguiente fecha recibirán a Liga de Quito. El Nacional irá de visitante ante el Macará.

Alejandro Villalba puso la emoción criolla El juvenil de 20 años tuvo un debut de antología en el Atahualpa y se consagró como la figura de El Nacional en el duelo de ayer. En su primer partido de Serie A con el cuadro militar, Villalba suplió por el sector izquierdo al mediocampista Marwin Pita, que estaba lesionado. Gracias a sus desbordes, El Nacional creó cuatro claras oportunidades de gol. En el tercer gol del equipo, el volante eludió a dos jugadores del Deportivo Cuenca y entregó un pase a Édison Preciado, quien definió solo frente al arquero Marcelo Ojeda.

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