23 de octubre de 2016 17:33

El futbolista realiza otras tareas para vivir en Loja

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Manuel Quizhpe

Hace tres años, el defensa Dennys Condo arribó a Loja procedente de Riobamba, con la idea de mostrarse en la Serie A del fútbol nacional. Ni se le ocurrió que terminaría trabajando, a medio tiempo, en una lavandería. 

Con el pago por esa actividad cubre los gastos urgentes, como alimentación y transporte interno. Él es uno de los integrantes de Liga de Loja que participa en la Serie B. El club no paga los sueldos al plantel desde hace cinco meses. Y para colmo, no tiene dirigentes.

“Me llevo bien con el dueño de una lavandería y me ayuda, a veces, con un trabajo de medio tiempo. Tampoco es sacrificado”. Su tarea es colocar la ropa en una lavadora industrial y luego, cuando ya está limpia, sacarla y acomodarla para entregarla al cliente.

Es una actividad que la cumple dependiendo del horario de entrenamiento, en la mañana o por la tarde. El zaguero central, de 23 años, quien este año ha jugado 24 partidos, asegura que no es fácil vivir en otra ciudad sin cobrar más de cinco meses. Por eso agradece a sus padres, quienes en ocasiones le envían dinero.

Por su experiencia en los últimos años, Condo sabe cómo sobrellevar las adversidades. En el 2011 también vivió algo parecido cuando integró la Sub 18 de El Nacional. Pero, sin dudar comenta que “este es el peor año” económicamente.

En la actualidad adeuda tres meses de arriendo de su habitación. Ya está acostumbrado a los regaños del dueño de la vivienda. Por ser soltero, su situación es menos dramática.

Este año ha sido titular el 70% de los partidos. “Mis padres me dicen que a veces se sufre para concretar los sueños”. Su aspiración es jugar el 2017 en otro club profesional.

Álex Corozo se dedica a la limpieza por la mañana
Su jornada empieza en las primeras horas del día. Álex Corozo tiende las camas y limpia las habitaciones del hostal San Antonio, ubicado en la zona céntrica de Loja. Por la tarde, acude a las prácticas del equipo Sub 19, que compite en el torneo nacional de reserva.

El defensa esmeraldeño de 18 años llegó hace cuatro meses a la capital lojana, con la idea jugar en la Serie B. Hasta la fecha no se ha concretado ese propósito, pero suma cinco encuentros con la Sub 19. En esta categoría, cada jugador paga USD 10 para el arbitraje.

Por su aporte diario, en el hostal tiene asegurado el hospedaje y la alimentación. Pero, “a veces no tengo dinero para pagar el pasaje de los buses”.

A su llegada a Loja, la dirigencia le ofreció pagar un salario de USD 350 al mes. “No he cobrado un solo dólar”. Hace un esfuerzo para no llorar; en más de una ocasión, pensó viajar hacia Lago Agrio, donde ahora viven sus familiares.

El equipo Sub 19 de Liga de Loja no viaja a otras ciudades, desde mediados de la primera etapa, por falta de dinero. Ni siquiera ha jugado todos los cotejos de local, porque tampoco llegaron equipos como Espoli, Colón e Imbabura.

Hace cuatro meses, Álex llegó al hostal con otros seis jóvenes, incluido un jugador guayaquileño de 15 años. El club pagó las tres primeras semanas de hospedaje y después empezó a retrasarse.

Entonces tuvieron que desalojar. Del grupo solo queda Corozo.
Se siente sin fuerzas para seguir en Loja, pese al apoyo que recibe de la propietaria del hostal. “Me dan ganas de retirarme del fútbol y dedicarme a estudiar, con la ayuda de mi madre”. Tiene conocimientos sobre electricidad, pero tampoco ha conseguido trabajo.

Luis Uchuari estudia para contar con otra profesión
Tiene 24 años y cursa el noveno ciclo de administración de empresas turísticas y hoteleras en la Universidad Técnica Particular de Loja. Asiste a clases por la mañana y se entrena en la tarde, aunque a veces coinciden los horarios.

Es el hermano mayor de Johnny Uchuari, jugador del Independiente del Valle. Está preocupado por el futuro del equipo de su ciudad. “Si Liga desaparece todos perdemos: jugadores, dueños de hoteles, restaurantes, comerciantes”.

Está consciente que su situación y la de otros jugadores lojanos es menos compleja con relación a sus compañeros de otras provincias. “Hubo quienes regresaron a sus familias a las ciudades de origen al no poder pagar del arriendo, de la alimentación, de los servicios básicos”. Evita dar nombres.

Los tres brasileños retornaron a su país por la misma situación. Según Uchuari, Claudio Alves se mantenía con dinero que le enviaban sus familiares desde Brasil. Fue el último en dejar el plantel, tras la sanción de un año calendario.

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