7 de September de 2012 00:01

¿Las segundas veces son mejores...?

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Dieciocho años después, Xabier Azkargorta retorna a Bolivia a marcar su segunda etapa en el fútbol de ese país. La primera fue fructífera e histórica, cuando encabezó el seleccionado que llegó a la Copa del Mundo de Estados Unidos 1994.

¿Y cómo se plantea este segundo tramo? Los consultados coinciden en que ya no hay los jugadores de antes, aquellos que según el historiador y ex presidente de la nación, Carlos Mesa Gisbert, “fueron manejados con sabiduría” por este español de 58 años.

Esa generación que tuvo a cargo el DT no tiene comparación con la actual. Mesa apunta a que “Azkargorta se basó en Milton Melgar, como administrador de los tiempos, contaba con un genio que trabajaba en la creación y punta, como Marco Etcheverry, Fueron claves Luis Cristaldo y Carlos Borja y, por si fuera poco, contó con el mejor lanzador de nuestra historia, Julio César Baldivieso y un rematador letal, Erwin Sánchez”.

Bolivia y Azkargorta se encontraron en su hora de mayor gloria. Y, poco después, nada fue igual para ambos, poco a poco el nivel del seleccionado disminuyó.

Mientras, el DT tropezó en cuanto emprendimiento hizo después de su paso por Bolivia. En Chile (1995-1996), apenas lo dejaron dirigir cuatro partidos oficiales, tras lo cual fue despedido. Luego, en el Yokohama Marinos de Japón y en Chivas de México fue intrascendente.

Entonces, ¿qué motivó el comienzo de una nueva etapa de Azkargorta en el siglo XXI? Para el periodista boliviano Hernán Maldonado, “la condición de motivador del europeo ayudará a vender a los dirigentes, la afición y algunos periodistas que para el 2018, se podrá clasificar”.

Ratifica Mesa, que el actual entrenador siempre “trabajó la autoestima, la idea de que se juega como se vive, la lógica de que en la cancha somos 11 contra 11”.

Pero, para Ramiro Sánchez, de Radio Panamericana de La Paz, ahora esta motivación trasciende los límites futbolísticos. “Azkargorta conoce bien la idiosincrasia boliviana y su estado de gracia dentro de la sociedad le permite unir a los sectores en conflicto. Puede ser el hombre de unión”.

Cuando Gustavo Quinteros empezaba a naufragar como DT de la Selección, la vuelta de Azkargorta fue facilitada por varios sectores, comenzando por los más altos niveles.

Maldonado rememora que el DT “volvió a Bolivia por su propia voluntad a principios de año, para venderse, inclusive a nivel político al respaldar las decisiones deportivas de Evo Morales, quien cree ciegamente en él. Obviamente, Morales no podía imponer sus criterios en la Federación, pero igual fue recibido con bombos y platillos en el Palacio”.

Así, el ‘Bigotón’ accede al primer cotejo oficial de su segunda etapa, la misma que cuesta USD 300 000 por año. Marco Sandy, pupilo en las mejores horas y hoy asistente, se suma a la expectativa. “Azkargorta tiene muchas ilusiones que ahora intentaremos pasarlas en el campo de juego”.

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