29 de June de 2010 00:00

La samba brasileña sonó desde Miami Beach hasta Copacabana

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Miami y Río de Janeiro.

Los brasileños residentes en Miami celebraron ayer a golpe de samba la victoria de la selección ‘verdeamarela’ de 3-0 sobre su par de Chile.

La comunidad brasileña se concentró en Miami Beach y muchos de sus miembros son dueños de negocios de equipos electrónicos en el ‘downtown’ de la ‘Capital del Sol’, aunque no alcanzan la cifra de otras nacionalidades. En el restaurante Texas-Brasil del centro comercial Dolphin (oeste de Miami), repleto de brasileños y de otras nacionalidades, se disfrutó también el pase a cuartos de final.

“Lo hicieron fácil los brasileños, por eso son los mejores, ahora viene Holanda, que está jugando bien, pero Brasil es Brasil y va por la sexta (Copa Mundial)”, apuntó Luciano, un brasileño que trabaja en el restaurante sin necesidad de expresarse en portugués o ‘portuñol’ (mezcla del idioma español con el portugués).

“Los dos últimos goles (Luis Fabiano y Robinho) fueron a base de creativos toques del ‘jogo bonito’, realmente los disfrutamos mucho”, señaló un aficionado brasileño que se dedica a trabajos de mantenimiento en el condominio Milton Fontainebleu.

“Nosotros en el Mundial casi siempre tenemos tres equipos favoritos con Brasil, Argentina y España, aunque claro ahora apoyamos también a Uruguay y Paraguay que son latinos también”, subrayó un cubano que disfrutó el partido en el ‘Dolphin’.

Mientras que en Brasil, los ‘torcedores’ festejaron con mucho ruido y a todo color la victoria. Las calles, vacías luego de embotellamientos de tránsito para poder llegar a ver el encuentro en las principales ciudades del país, Río de Janeiro y Sao Paulo, volvieron a tener ruido y color al final del juego.

Más de 20 000 personas colmaron las arenas del escenario montado por la FIFA con pantalla gigante en las playas de Copacabana, para gritar los goles del combinado. Y en los barrios, se organizaron verdaderas ‘sesiones’ de fútbol con televisiones en las calles para ver el encuentro, como ocurrió en cada uno de los partidos de Brasil.

Vivido como una fiesta, el fútbol parece tener 197 millones de fanáticos en Brasil, tantos como habitantes hay en el país. Uno de los primeros es el presidente Lula, quien en una apuesta con sus ministros y personal de confianza, había pronosticado un 4-1 a favor del equipo de Dunga. El premio, una botella de ‘cachaça’, un popular y fuerte aguardiente consumido por los brasileños, pero falló. Se desconoce si habrá premio por aproximación...

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