25 de June de 2010 00:00

Robinho baila y pone la alegría en Brasil

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Guto Seabra. O Globo de Brasil. GDA. Desde Johannesburgo

La selección de Brasil está ‘contaminada’ por el estilo temperamental del entrenador Dunga, dentro y fuera de la cancha. Pero Robinho es la excepción del grupo e imprime su alegría en el Fairway Hotel, sede de los pentacampeones del mundo en Sudáfrica.

“Robinho es el payaso del grupo”, reconoce Kaká, quien juega constantemente con su colega en la concentración.

En la intimidad del plantel, Robinho es garantía de diversión y es capaz de despertar una sonrisa a cualquiera. El delantero del Santos brasileño dice a sus compañeros que solo sufre cuando un miembro de su familia tiene problemas.

En su tiempo libre, es el DJ del grupo y le gusta escuchar hip hop, funk y pagode. También admira el exaltasamba. Fascinado por ese ritmo, aprendió a tocar el ukelele con el delantero Julio Baptista.

Robinho jamás pierde el buen humor, incluso cuando está en problemas. Recientemente, al ser consultado sobre la crisis entre Dunga y la prensa, el delantero reaccionó espontáneamente con una sonrisa.

“Estamos con nuestro entrenador. Él es el rey del equipo”, dijo y empezó a reír.

El muchacho se ganó un lugar en el Mundial de Alemania 2006 por su esfuerzo y su personalidad. Además, responde sin problemas ante las inquietudes de los periodistas. El hábil delantero contestó, sin temor, una pregunta sobre si habría desobedecido a su entrenador al atender una entrevista en un día de descanso. “Puedo elegir qué hacer. Di la entrevista porque me sentía bien. No hice nada malo”.

Por su estilo bromista, vive rodeado de compañeros en la concentración. Kaká, Daniel Alves, Julio Baptista, Elano, Luis Fabiano son sus amigos casi inseparables. La mayor ‘víctima’ de las bromas de Robinho y Baptista es Julio César.

La ansiedad por el debut en la Copa tampoco le quita el buen humor al delantero. En el momento del Himno brasileño, en el partido ante Corea del Norte, se dio cuenta de que los niños en el campo sentían frío. Y, por eso, él empezó a realizar ejercicios de calentamiento y bromeó con los jóvenes.

Días más tarde, reconoció ese acto. “Fue algo hermoso. Ellos se morían de frío y yo los animé. ¡No hagan eso!”, dijo y sonrió.

En sus planes profesionales están consolidarse y brillar en el Mundial. También quiere convertirse en un jugador de primer nivel en el fútbol internacional. Esto porque no tuvo fortuna en el Manchester City de Inglaterra. Por eso regresó al Santos.

Pero ahora quiere volver a Inglaterra. “Mi futuro es ser campeón del mundo”, dijo y sonrió, como de costumbre.

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