22 de August de 2010 00:00

La reserva foguea a los jóvenes y recupera a los experimentados

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Redacción Deportes y Cuenca

Franklin Salas pertenece al plantel de Primera de Liga de Quito, pero el miércoles pasado jugó con el equipo de reservas de la ‘U’. El ‘Mago’, como es conocido desde su juventud, integró el equipo de reservistas, conformado por una mayoría de futbolistas Sub 19 y Sub 21, que lo consideran un ídolo.Esa tarde del miércoles, Salas jugó el partido completo ante Deportivo Quito, en la cancha de césped del Complejo de Carcelén. A diferencia de lo que ocurre en el Campeonato de Primera, en el escenario habían pocos espectadores. Solo 20 personas miraban el juego desde los graderíos del lugar.

Edgardo Bauza, DT del equipo de Primera, envió a Salas al cuadro de reserva para que el jugador adquiriera ritmo de competencia. Esto porque el delantero permaneció inactivo más de tres meses por una lesión que sufrió en abril de este año, en un juego de Primera ante Católica.

Aun así, con Salas incluido, los albos perdieron el compromiso por 2-1. Eso sí, el jugador se sentía mejor porque volvió a actuar en un encuentro oficial.

Él no es el único. Existen otros futbolistas de la Serie A que, entre febrero y agosto, han jugado en la reserva. Michael Jackson Quiñónez, Paúl Ambrosi, Édison Preciado, el paraguayo Néstor Ayala, Hólger Matamoros, Pavel Caicedo... son algunos.

En este torneo, los DT pueden ubicar a tres jugadores mayores de 23 años. Además, deben utilizar a cuatro menores de 21 y otros cuatro menores de 19.

La mayoría de los entrenadores de los 12 clubes ha utilizado la regla de los mayores de 23 años para recuperar a futbolistas. Es decir, para que adquieran ritmo de competencia.

En algunos casos, los directivos también han utilizado la norma para sancionar a jugadores que han cometido actos de indisciplina. Esto ocurrió en Deportivo Cuenca. En los primeros meses de este año, Matamoros se entrenó en la reserva porque no quería renovar su contrato con el plantel. Por indisciplina, además, practicaron y jugaron Jorge Ladines y Darwin Caicedo.

En los planteles también se ha aprovechado el reglamento para foguear y promover a juveniles. Universidad Católica es el caso más destacado. El conjunto celeste ganó la primera etapa y se adjudicó el cupo para jugar la final en diciembre de este año. Su adversario será el ganador de la segunda fase. Esta etapa se inició hace un mes.

A diferencia de los otros clubes, en la primera fase El ‘Trencito Azul’ utilizó a jugadores que tienen un límite de 23 años. Además, futbolistas como Byron Cano, Leandro Lemos y Luis Celi fueron promovidos a Primera. Cano ha jugado como titular en los últimos cotejos de la Serie A.

Asimismo, la actuación de jugadores experimentados como Salas o Michael Quiñónez ha ayudado a los juveniles. Orlando Narváez, estratega de El Nacional, recuerda que la actuación de Quiñónez le sirvió para motivar a sus pupilos.

Jairo Castillo, jugador de reserva de los criollos, vio a Quiñónez y le preguntó al DT Narváez por qué el mediocampista tenía varios zapatos para jugar. “Eso no está mal. Eso demuestra que el jugador se preocupa por su uniforme, su vestimenta y su profesión”, le dijo el estratega.

En Deportivo Cuenca, los DT también han logrado realizar un seguimiento de futbolistas. Paúl Vélez y ahora el argentino Luis Soler, promovieron a prospectos como Walter Chalá y Juan Govea, quienes en las reservas suman 14 y 9 goles, respectivamente. Hay otros nombres como Andrés López y Joao Cerna.

Los entrenadores dicen que el torneo también es importante porque ayuda a la superación de los talentos. “Nuestra tarea principal es promover jugadores. Pero a ellos también les inculcamos la importancia de ganar partidos y conseguir títulos”, dice Walter Fiori, DT de Liga.

Eso sí, existen algunos reparos. El técnico argentino Jorge Célico dice que la Ecuafútbol debiera ampliar el margen de edad. Es decir, que más futbolistas de 23 años actúen en el certamen. “En el país, los procesos de aparición de futbolistas son muy tardíos. Es por eso que ellos recién aparecen o explotan a los 23 años”, dice el director de las formativas de Universidad Católica.

Barcelona es más crítico. Ángel Gómez, director deportivo, asegura que el certamen no debería tener límite de edad. “Por algo se llama Campeonato de Reserva, porque es un soporte para los clubes de Primera que no pueden utilizar a sus jugadores experimentados”.

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