16 de March de 2012 00:04

La psicología comercial influye en los preadolescentes para ser futbolistas

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Entrevista del día a Napoleón Vásquez, psicólogo

El fútbol es un deporte que ha ganado espacio entre los preadolescentes. ¿Es adecuado que un chico de 11, 12 y 13 años abandone su hogar por cumplir su sueño?

No hay ningún problema, siempre y cuando desarrolle sus capacidades educativas, el preadolescente puede cumplir su pasión por el fútbol. Debe combinar adecuadamente los horarios para combinar estas actividades, aunque haya abandonado su hogar. Es importante la disciplina. Puede llegar a ser un gran futbolista y un gran profesional.

¿Por qué los chicos piensan ser futbolistas a temprana edad, en lugar de pensar en lo que normalmente haría un preadolescente: jugar, estudiar, disfrutar, etc.?

Es por la influencia de la psicología comercial. Esta influye en los hogares que tienen escasa capacidad económica, que tienen necesidades profundas (alimento, vestuario, salud...). Escuchan, miran y leen que el fulano es un gran futbolista y es traspasado a un club por millones de dólares, para recibir tantos miles mensuales. Esa psicología comercial entra en la mente de los niños. Y cuando llegan a esa preadolescencia, se descuidan del área académica y quieren dedicarse solo al fútbol. Eso sí es negativo.

¿Cómo deberían manejar los clubes esa ilusión de los chicos, porque no todos tendrán condiciones para triunfar en el fútbol?

Los psicólogos deportivos deben encargarse permanentemente de ese tema. Ser honestos con estos chicos, con el trabajo diario. Inculcarles la afición por la educación a la par de la formación deportiva, para que estén preparados cuando estén conscientes de que realmente no serán grandes futbolistas.

¿Cuánto les afecta psicológicamente alejarse del hogar a esas edades?

No es positivo en lo psicológico, porque disminuyen su capacidad en el campo académico. La mayoría de los chicos salen por la ambición de dejar la pobreza, de tener bienes para la familia, un mejor futuro, cuando a esas edades su preocupación debe ser otra. Psicológicamente no están maduros. La tarea para los clubes de fútbol es complicada, porque, además de formarlos deportivamente, deben educarlos y cuidarlos. Son sustitutos de los padres, a quienes siempre recordarán. Los chicos pueden ‘desviarse del camino’.

¿Por qué hay esta corriente en el país?

Las edades se han adelantado. Antes se podía decir que estaban en el cuadro de las adolescencias chicos de 13, 14 y 15 años. Hoy, a los 10 años está terminando su infancia, de 10 a 12 pasa el puente de la preadolescencia y de 12 en adelante ya son adolescentes. Por ende, esto también adelanta sus emociones, su visión del mundo y en ese sentido, desde los 11 y 12 años, se ven como futuros futbolistas profesionales. Ya no es un niño, tampoco es un adulto. Se dejan llevar por las emociones.

¿El chico puede olvidarse de su hogar, de la familia por esa ambición?

Hay casos de jugadores que evitan asistir a compromisos sociales por entrenarse, por los partidos. Es decir, adquieren ya un compromiso con el club, antes que con su familia. Se pierde esa parte afectiva familiar.

¿Cómo deben canalizar los equipos esas ilusiones de los chicos sin que pierdan el interés por la educación, por la familia, por sus edades?

Los clubes son claves, porque deben disciplinar a las futuras estrellas y mantenerlas en contacto con las familias. Estos equipos deben de tener políticas y reglas claras para sus divisiones menores. Deben saber concienciar al preadolescente para que mantenga su obligación afectiva y académica. Aunque tengan ilusión, no se pueden quemar las etapas de la vida bruscamente.

¿Los chicos maduran más rápido en los clubes que en la vida cotidiana?

Claro que sí. El estado mental de una persona puede desarrollar ideas avanzadas, encaminadas en esa ilusión, ese anhelo de ser jugador profesional. Pero, insisto, siempre que haya disciplina en los chicos y la institución.

La FIFA protege a los menores de los empresarios que quieren hacer negocio con esos talentos a edades tempranas, pero los clubes los solapan por su interés...

Los dirigentes por sacar una estrella ‘ciernen’ a los chicos y ¿qué pasará con aquellos que fracasan? Hay que valorar si el chico puede triunfar y evitar las frustraciones futuras, que son dolorosas.

¿POR QUÉ ESTÁ AQUÍ?
Su experiencia.  Es psicólogo familiar y educativo, con estudios superiores en Estados Unidos y México.     
Referencias. Recibió cursos en el exterior sobre psicología deportiva para niños y adolescentes y  jóvenes, asesoría psicológica para dirigentes y deportistas.

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