3 de September de 2012 00:01

La pasión por Aucas rompe fronteras

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Los auquistas que no llegaron ayer al estadio del sur se perdieron del baile que le dio el ‘Papá’ Aucas al modesto León Carr de Pelileo.

Los orientales, aunque fallaron más goles de los que consiguieron, se impusieron 7-0 para el delirio de los cerca de 5 000 aficionados que gozaron y salieron contentos con la aplastante victoria.

Entre estos miles, incluso estuvo la legión europea del ‘Ídolo del Pueblo’. Los siete goles se cantaron también en holandés, alemán y hasta en italiano, pues hinchas orientales de estos y otros países llegaron para alentar al equipo.

Desde el inicio, los jugadores del entrenador argentino Julio Asad arrasaron con sus rivales y a los siete minutos ya ganaban 2-0 con goles de los arponeros Juan Carlos Villacrés y Gustavo Figueroa. Con la tranquilidad de la pronta ventaja, Ramiro Gordón, administrador del equipo, se puso a caminar sereno, pero atento a lo que ocurría en la cancha, por los graderíos de la tribuna y se colocó de pie en la parte sur.

Allí conversaba con los hinchas que lo reconocían. Uno de tantos fue César Cacchinelli, un italiano, de Roma, de 52 años. “Soy italiano e hincha del Aucas desde hace 15 años”, le dijo a Gordón mientras alzaba su mano al aire, gritaba “Aucas, Aucas...” y con la otra sostenía una cerveza.

En son de broma, el próspero empresario, quien tenía puesta una bufanda del club capitalino sobre su leva de terno café, exclamó: “Para que vean que en el Aucas no todos somos indios” (‘ja ja’ se rieron a carcajadas quienes estaban cerca suyo). Luego añadió: “No, no... el indio soy yo”.

En la misma tribuna estaba Melvin Bremler, holandés de 36 años que se ilusionó con el Aucas por algunos motivos. Desde hace dos años vive en el país y se decantó porque el estadio de los orientales está en el sur de la ciudad. Él es oriundo de la parte sur de Amsterdam y solo eso para él fue ya un buen motivo. Además, cuando se enteró que un holandés figura entre los fundadores del Aucas, allá en 1945, no lo dudó y se puso orgulloso la camiseta.

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“Tenía amigos de Liga, el Deportivo (Quito), El Nacional, pero me gustó el Aucas. Es increíble que un club en Segunda tenga tantos hinchas”, dijo orgulloso el hincha que estuvo acompañado de Andrea Flores, ecuatoriana que aunque no es hincha de ningún club, estuvo con una gorra oro y grana y gritó emocionada siete veces.

En la general sur, en cambio, la simpatía de Susanne Stanglmeier llamó la atención. Con su camiseta y gorra del club ella silbaba fuerte llevándose los dedos a la boca; alzaba los brazos para aplaudir y gritaba, unas veces en castellano y otras en alemán.

Cuando lo decía en español era para alentar y darles ánimos a los jugadores y cuando en un par de ocasiones se le escaparon frases en su idioma natal, fueron insultos que no quiso revelar su significado.

Stanglmeier llegó desde Los Bancos, su lugar de residencia. Ella se enamoró del Ecuador en un viaje que hizo en el 2001. Luego buscó la oportunidad de radicarse y esta se le presentó en el 2008.

Desde el inicio le gustó el Aucas porque según ella se parece mucho a su equipo en Alemania, el TSV 1860 Munchen. Ambos clubes, explicó, “no tienen dinero” pero sí una hinchada fiel. Además, ella ve en Gordón como una especie de ‘Jeque del Medio Oriente’, como el que ahora solventa a su club alemán.

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