12 de January de 2013 00:02

Un partido sin asistencia médica

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Los campeonatos de fútbol colegial son una cantera que proyecta futbolistas y que esconde cientos de historias. Existen partidos emocionantes, riñas, estudiantes que alientan a sus equipos y falta de infraestructura para su desarrollo.

Una muestra de ello se vivió ayer entre los colegios Cardenal Spellman y el Instituto Educativo Shyris Valdivia (Iesval), en la cancha de fútbol barrial de Cotocollao.

Este partido empezó a las 10:00 como estaba previsto. En la primera etapa, el Iesval tomó la iniciativa y atacó al Spellman, que esperaba en su área para salir al contragolpe. Los jugadores de Iesval encontraron su guía en Michael Yánez, quien fue el más destacado.

Yánez tuvo la oportunidad más clara de marcar el primer gol. Al recibir un balón de su compañero Juan Francisco Ferri, desde atrás, Yánez pasó a dos defensas y remató al arco, pero el poste fue el encargado de ahogar los festejos.

La jugada polémica del encuentro se dio en los cinco minutos finales del primer tiempo. En una jugada de peligro, el jugador Juan Ferri, de Iesval, se elevó y cabeceó la pelota, pero la mala salida del arquero Franco Drovet, de Spellman, complicó la caída del atacante que terminó en el suelo con una fractura en la nariz.

En los exteriores, José López, rector del Iesval, y los alumnos que llegaron al cotejo pidieron al árbitro la expulsión del golero.

La historia del encuentro cambió en el segundo tiempo. A la cancha salió un Spellman más decidido, pero sus jugadores peleaban cada pelota con fuerza, hecho criticado por los padres de familia.

El encargado de conducir al Spellman a la victoria fue Diego Álvarez, quien anotó el primer gol del encuentro, tras el centro de su compañero Alejandro Castro. Esto fue a los 25 minutos.

La segunda acción polémica del juego fue a 10 minutos de finalizar el partido. Nuevamente, Diego Álvarez marcó, esta vez se llevó al golero Álan Álava, quien intentó detener el balón pero no lo alcanzó. En la jugada, el joven arquero de 17 años terminó en el suelo, sin poder incorporarse. Sus quejas llamaron la atención de sus compañeros que pidieron la asistencia de su entrenador Juan José López. Aquí, el árbitro dio fin al juego.

Tras la incertidumbre de lo que había pasado, algunos padres de familia buscaron a representantes de la Federación Deportiva Provincial Estudiantil de Pichincha para protestar por el arbitraje y encontrar asistencia médica profesional. Pero fueron los futbolistas del Colegio Mejía, los que asistieron al jugador que estaba tendido.

Los policías que estaban cerca acudieron a la ayuda del arquero. Una ambulancia llegó 45 minutos, después de ser llamada. Los paramédicos inmovilizaron al futbolista y lo llevaron a la Clínica Pichincha para realizarle exámenes y radiografías.

Juan Ferri que sufrió la fractura de nariz también fue asistido por sus profesores y padres de familia. Después fue llevado a un dispensario cerca del sector.

Los apuros de ayer originaron las quejas de los futbolistas y directivos del colegio por la falta de garantías en estos juegos. Según Diego Lusano, relacionador público del Colegio Mejía, estos inconvenientes se repiten todos los años. En los partidos no hay médicos o personeros de la Cruz Roja que ayuden a los accidentados o lesionados.

Vanesa Oña, de la Federación Deportiva Provincial Estudiantil de Pichincha, explicó que no cuentan con el apoyo de la Cruz Roja, “La Federación mandó el oficio a inicios de la temporada 2012-2013 pero aún no recibimos respuesta. Ellos van solo cuando pueden”, agregó.

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