18 de November de 2012 00:03

Oyola vendió hasta su bicicleta para jugar en el Barcelona

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El sueño de jugar en Barcelona a Roosevelt Oyola le costó USD 2 000. Ese es el valor que canceló el lateral zurdo para adquirir un boleto de avión, llegar a Guayaquil, probarse y cumplir su anhelo de ser futbolista profesional.

Su vida se transformó en apenas un año. En enero del 2011 era un desconocido que buscaba demostrar sus capacidades en el cuadro porteño. Técnicos como Álex Aguinaga, Raúl Noriega y Luis Zubeldía le echaron el ojo por sus cualidades, pero ninguno se atrevió a afianzarlo como titular por la banda izquierda.

Oyola vivía en Alicante, España, junto con sus padres. Allí empezó a realizar sus primeros pasos futboleros. Su padre, quien lleva el mismo nombre, lo motivó y lo llevó a los clubes españoles Campello, Alicante y Hércules, todos de la Segunda división de ese país. Entonces, el lateral tenía 12 años.

Con 15 años, su vida tomó un giro cuando Elche lo fichó por cuatro años. Pero, “un día nos quisieron hacer firmar un nuevo contrato en blanco y eso nos motivó a salir”, contó Roosevelt Oyola Poveda, su progenitor. Él está de visita en Guayaquil y estuvo en el estadio el pasado viernes.

Ambos, padre e hijo, lucían gafas. Estaban en un vehículo Grand Vitara SZ gris y, con mucha cordialidad, atendieron sonrientes a los periodistas que llegaron.

Oyola Poveda recordó que su condición económica no era la ideal el año pasado. Por ello, Roosevelt debió vender su bicicleta, una grabadora y joyas de la familia para completar el valor del pasaje y volar hacia Guayaquil.

Joselo Chacón fue clave en la decisión del ‘Indio’, como lo apodaron ex compañeros del Elche. En ese club se desempeñaba como volante ofensivo.

Chacón se hizo amigo de la familia Oyola-Zuriaga en España. Pero tenía una cercana amistad con Flavio Perlaza, quien labora en las divisiones menores de Barcelona. Él fue el nexo. “Hablé con mi amigo. Quería que lo trajeran para observarlo. Hizo un enorme esfuerzo, pero valió la pena”, explicó el colaborador canario.

Ya en Guayaquil, Roosevelt residió en la casa de su tía, Magaly Oyola. “Me entrené, pasó el tiempo y nadie me decía nada. Empezó a darme miedo. Mi padre me motivó y continué”, contó el futbolista nacido en Machala.

Este año su suerte cambió con la llegada del DT argentino Gustavo Costas. Aunque ya se mostraba en partidos con Zubeldía, fue con Costas con quien se ganó la titularidad. Ahora, en los exteriores del estadio, los hinchas se acercan a pedirle autógrafos y a tomarse fotografías, algo que quizá en la mente de Oyola era simplemente un sueño hace un año atrás.

La fama y la fortuna parece empezar a rodear a este joven de 21 años, que hoy no puede jugar por la lesión que sufrió el 30 de septiembre. Su contrato con Barcelona dura cuatro años.

Hermetismo en la casa torera

Luego de la victoria sobre El Nacional, el pasado miércoles, en Barcelona se priorizó el hermetismo. Desde el jueves y hasta ayer, todas las prácticas fueron a puerta cerrada en el Monumental.

Jugadores como Máximo Banguera, José Amaya, Bryan de la Torre y Frickson Erazo accedieron a conversar con los periodistas en los exteriores del complejo. El resto prefirió salir rápidamente del lugar en sus vehículos.

Este Diario mantuvo una conversación con el presidente del equipo, Antonio Noboa,  quien justificó que el plantel “quiere mantener absoluta concentración. No quiere sentirse campeón”. Este discurso lo reprodujeron los jugadores, que hoy visitan al Dep. Quito, a las 12:00.

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