18 de July de 2011 14:02

Neymar y Ganso, el peso de vestir una gran camiseta

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Neymar y Ganso miraron desde el banco de suplentes la eliminación de Brasil, en la que por primera vez en un torneo oficial una selección mayor erró cuatro penales seguidos y no convirtió ninguno.

Los jóvenes del Santos que habían llegado a la Copa América para liderar a su selección ya habían sido reemplazados. Y esa imagen, inesperada, encierra una de las lecturas que dejó el deslucido paso de Brasil por la Argentina: sus chicos maravilla todavía no están maduros para conducir a Brasil en los momentos difíciles.

Hoy, en el día siguiente a la eliminación, el dilema incómodo llegó a los oídos del entrenador, Mano Menezes, en lo que fue su última conferencia de prensa en la Argentina. Y el técnico dio a entender que él también esperaba un poco más de los jóvenes. "Ellos encontraron una dificultad que antes no habían encontrado. Aquí están los principales jugadores de América del Sur", dijo el entrenador, que durante la competencia ya había advertido que Neymar

desequilibraba mejor ante los defensores del Brasileirao que ante los de la Copa América. Neymar tiene 19 años y el futuro a sus pies.

Una fonoaudióloga lo ayuda a mejorar su dicción. Un peluquero le elige qué gel aplicarse. Una profesora de inglés le da clases. Asesores de imagen lo entrevistan en simulacros de conferencias de prensa para no tropezar con las preguntas más difíciles. Y parece que, tarde o temprano, se cruzará con la billetera de Florentino Pérez, el presidente del Real Madrid. Pero en la Copa América, Neymar mostró menos de lo esperado.

No fue un fracaso, pero sí una decepción. La primera en su carrera. En sus dos primeros partidos, ante Venezuela y Paraguay, al chico de la cresta punk se lo vio apático, sin swing, como si estuviera más pendiente de la jugada para el spot comercial que para el beneficio del equipo.

El capitán Lucio retó en público a los futbolistas que piensan que es más importante el apellido que aparece detrás de la camiseta que el escudo que está bordado por delante. Y el chico del Santos despertó. Contra Ecuador convirtió dos goles y ante Paraguay, en cuartos de final, jugó otro buen partido, en el que desbordó varias veces pero fue otra víctima de una inexplicable maldición: Brasil pateó 26 veces al arco y no convirtió un gol.

Menezes, de todas maneras, lo reemplazó por Fred a los 80 minutos. "Lo saqué porque forma parte de mis funciones, tomar decisiones. Y aparte, le habían pegado una patada muy fuerte y estaba cojeando", explicó hoy Menezes. "Yo estaba bien, pero respeto la decisión del técnico", había dicho Neymar horas antes de volver en madrugada a Brasil tras haber visto la eliminación desde afuera de la cancha.

Ganso, el 10 del Santos, recorrió una decepción similar. Al joven de 21 años presentado como el nuevo Zico le quedaron grandes las previsiones triunfales con las que había llegado. Se va de la Argentina con tres asistencias y ningún gol, menos de lo esperado, aunque el propio Ganso dice que lo hace más feliz un pase de gol que un tanto propio.

Neymar y Ganso habrán cumplido 22 y 24 años en el Mundial 2014, cuando 190 millones de personas les pedirán el sexto título del mundo. Es posible que entonces lideren a Brasil como no pudieron hacerlo en esta Copa América.

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