1 de February de 2012 09:52

El Nacional y su techo en Copa: ser goleado

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alejandro-ribadeneira

El papelón de El Nacional en la Copa 2012 materializa lo que era obvio: la ridiculez del reglamento ecuatoriano y el mal planteamiento del calendario del 2011 dio el cupo copero de repesca a un equipo que no merecía esa oportunidad.

Recordemos lo que pasó a fines del Campeonato pasado: Liga de Quito, sumergida en una maratón de partidos, debió disputar al mismo tiempo las finales de la Copa Sudamericana y la repesca con El Nacional.Si hubiera existido algo de criterio deportivo (por no hablar de sentido común), hubiera sido más lógico que los albos definieran con los criollos ese cupo después de la final con la U chilena. Claro que ya resultaba bastante ridículo que el tercero de la tabla acumulada debiera ir a una repesca con el cuarto. Entonces, ¿para qué un equipo se esmera en ganar puntos en la tabla si, a la hora de la verdad, le toca jugar una repesca con un club que sacó 3, 7 ó 15 puntos menos? Eso se repetirá este año: se premiará a los mediocres con una repesca y, en un hecho increíble, podrá ocurrir que el sexto de la tabla alcanzará un boleto a la Sudamericana. Si al tercero del Ecuador le metieron cuatro goles en Asunción, ¿qué le pasará al sexto cuando deba ir a Río de Janeiro? Imaginar eso produce escalofríos.

Pero bueno. Esas eran las reglas, todos las sabían. Pero El Nacional desaprovechó el regalo. No se armó bien para la Copa, no suplió las bajas (la de Frickson Erazo fue muy sensible), no reforzó su defensa, no encontró un delantero que garantice goles y, al parecer, tampoco estudió al rival. El DT Mario Saralegui apostó por el contragolpe y cedió mucho terreno a un equipo como Libertad, que tiene experiencia y estado físico para correr todo el partido. Además, con delanteros sin pólvora, que desperdician sus opciones de gol, es difícil ganar con contragolpes (o con el sistema que sea). Si a eso sumamos la colección de desgracias en la retaguardia, con un Danny Cabezas flojísimo, pues el panorama no podía ser otro que aquel que suele pasar con El Nacional en estos torneos: una goleada y una temprana eliminación.

Sí, era mucho pedir que los militares, muy jóvenes y tiernos, pasaran por encima de Libertad, el mejor club paraguayo de los últimos años. Pero lo mínimo era ofrecer una presentación digna que demostrara que el proceso de Saralegui marcha bien. Parece que, más bien, el uruguayo ya llegó a su techo. El Nacional también mostró su techo: ser goleado.

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