23 de May de 2011 00:02

El Nacional sufrió pero al final derrotó al Olmedo

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El Nacional mostró ayer en el Olímpico Atahualpa, una vez más, que es un equipo en formación.

Así como es capaz de tener jornadas redondas, como la del miércoles, cuando derrotó al Barcelona en su estadio; también tiene muchas tardes grises. Tardes en las que sus jugadores no encuentran su estatura futbolística y ven al arco contrario muy lejos.

La de ayer fue una de las malas tardes para el representante de la milicia nacional. Y aunque derrotó por 2 goles a 1 a un Centro Deportivo Olmedo muy conservador; lo hizo con sufrimiento, con drama; casi con angustia.

Y no es que el batallón criollo haya jugado mal. No. Lo que pasa es que todo ese juego preciso, atildado y hasta de filigrana en ciertos momentos, se diluye en el área contraria porque carece de un goleador de raza; de un delantero que acierte más de lo que yerra.

Juan Luis Anangonó y Édison Preciado, quienes comandaron el ataque militar ayer, son buenos jugadores pero tienen la pólvora mojada y la mira descuadrada.

¿El resultado? Se pierden muchos goles, algunos ya cantados, como los de Anangonó a los15, 27, 42 y 62 minutos.

El partido de ayer comenzó con buenos auspicios. El Nacional empezó tocando el balón con criterio, haciéndolo rotar y cambiando de ritmo rápidamente, mediante pases largos de Marwin Pita hacia Renato Ibarra o el mismo Preciado, quienes tuvieron a mal traer a la defensa del ‘Ciclón’, que tuvo que extremarse para defender el cero en su arco.

El Olmedo, en cambio, se mostró más cauteloso. La táctica de Dragan Miranovic fue hacer que sus hombres esperaran a los criollos agrupados en su cancha para salir en rápidos contragolpes, algunos de los que produjeron sustos en los defensas militares y en los 25 000 hinchas rojos que asistieron al escenario de El Batán.

Eso sucedió, por ejemplo, a los 7’ y 14’, cuando el delantero argentino Gonzalo Pizzichillo quedó mano a mano con Bonard García, quien ganó los duelos con autoridad, seguridad y reflejos.

La fórmula Pita - Ibarra - Preciado causó zozobra en la defensa riobambeña pero no tuvo culminación en las redes. Uno, porque los defensas del ‘Ciclón’ salvaron su portería in extremis algunas veces; dos, porque los delanteros criollos no acertaban en el remate final; y, tres, porque el arquero Róbinson Sánchez estuvo en una jornada feliz y atajó y rechazó todo lo que le llegó hasta su área.

El primer tiempo terminó con ese dibujo: el ‘Nacho’ atacando sin pausa pero sin gol; y el Olmedo defendiéndose con orden y sacrificio. Y contraatacando con peligro.

El segundo tiempo se inició bajo la algarabía de los hinchas rojos, que vivaron el ingreso de su club. Lamentablemente, esa euforia duró menos que una calentura. El resto del tiempo los espectadores miraron el partido con pasividad.

Fue una etapa rara, con dos tiempos diferentes. Hasta el primer gol del partido, que logró el Centro Deportivo Olmedo a los 65’ mediante el cobro de un tiro penal por parte del siempre enjundioso Christian Gómez, el partido había caído en un bache profundo; con fallas y desaciertos en los dos lados.

Después del tanto del ‘Camello’ Gómez se vivió otro encuentro: vibrante, frontal, decidido. Con El Nacional atacando con toda su artillería y el Olmedo defendiéndose con uñas y dientes.

El DT criollo Mario Saralegui se jugó el todo por el todo y cambió a un marcador (Johan Gómez) por otro delantero (Fabricio Guevara). El cambio fue como maná caído del cielo y los militares hallaron la ruta del arco.

A los 73’ Anangonó consiguió el empate luego de superar a Elvis Pata; disparó desde un ángulo imposible para derrotar al hasta entonces invencible Sánchez.

Y a los 87’ fue Preciado quien acertó y, con un cabezazo cerca de la raya de gol , logró la tan ansiada pero tan esquiva anotación.

Con ese triunfo, el ‘Nacho’ se ilusiona y sueña con una clasificación a la Copa Sudamericana.

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