21 de October de 2013 19:13

Ministro de Justicia de Brasil confía en el plan de seguridad para el Mundial

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El ministro de Justicia de Brasil, José Eduardo Cardozo, afirmó hoy, lunes 21 de octubre que el Gobierno confía en el plan de seguridad considerado para el Mundial de fútbol de 2014, aunque evitó referirse a las supuestas amenazas contra el torneo por parte de un grupo del crimen organizado.

"Tengo la absoluta convicción de que tendremos una Copa del Mundo muy bien puesta en el plan de seguridad pública, con integración de todas las fuerzas de seguridad", declaró Cardozo en una entrevista concedida a la Radio Estadao, de Sao Paulo. El Primer Comando de la Capital (PCC), mayor grupo del crimen organizado del país y que controla el 90 por ciento de las cárceles del estado de Sao Paulo, prometió una "copa del terror" si varios de los cabecillas presos fuesen trasladados a otros centros penitenciarios, según un informe periodístico del diario O Estado.

El Gobierno "no hace comentarios públicos en cuestiones de inteligencia, sean las procedentes o las improcedentes. Pero puedo afirmar que todas las organizaciones criminales que actúan en el país son objeto de observación de los órganos de inteligencia y hemos tomado un conjunto de acciones de represión", aseguró el ministro.

"Son acciones conjuntas del Gobierno federal y los gobiernos regionales, con buenos resultados que no pueden ser publicados", subrayó Cardozo, quien recalcó que desde hace mucho tiempo se están preparando para ello "con la Secretaría Nacional de Seguridad para Grandes Eventos y el Ministerio de Defensa".

Según explicó el ministro, los servicios de inteligencia están actuando en conjunto con las policías de las doce ciudades sedes. "Es un buen esquema de seguridad para actuar en el Mundial", puntualizó. El PCC fue responsabilizado por los ataques en mayo de 2006 contra policías y autobuses en todo el estado, que dejaron casi 300 muertos, se extendió a 22 de los 27 estados brasileños e instaló 'bases internacionales' en Bolivia y Paraguay. En sus finanzas, el grupo recauda unos 120 millones de reales (USD 54,8 millones) anuales por concepto de sus negocios de tráfico de drogas, una lotería que funciona en las cárceles y algunos barrios paulistas, y contribuciones de 'donantes'.

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